Salas
Crítica de “Herencia siniestra”: terror portugués casi paródico y de bajo presupuesto
Como fiel defensor del género del terror y el horror, trato de ampliar mis horizontes viendo y analizando diferentes estilos de producciones. Lo más común es consumir la reciclada y aparatosa fórmula estadounidense, no por su calidad, sino porque es lo que más se comercializa. Sin embargo, si uno sabe buscar, se pueden encontrar gemas dentro del vasto mundo de internet. Pocas veces nos damos cuenta de lo acostumbrados que estamos a la misma estructura cinematográfica que Hollywood nos vende; por lo tanto, cuando se cambia el enfoque, cuesta asimilar las diferencias. Existen grandes películas de terror fuera de la industria estadounidense que, muchas veces, son superiores en calidad, creatividad y con presupuestos mucho menores. En ninguna de estas categorías encontramos esta cinta.
Herencia siniestra (Amelia's Children, 2023) es otro ejemplo de por qué la gente está tan desencantada con el cine de terror. No solo no da miedo, sino que casi se convierte en una parodia, mezclada con algunas influencias de telenovelas portuguesas. La vergüenza ajena que sentí por momentos, al imaginarme a los actores tratando de dar vida y fuerza a las escenas descritas en el guión, me hace preguntarme bajo qué criterio pensaron que esta cinta podría funcionar en el cine.
A pesar de contar con algunos nombres respetados dentro de la industria actual, las actuaciones son casi un chiste. Elegir al mismo actor para interpretar a los dos hermanos protagonistas fue un error evidente; no logra dar profundidad a ninguno de los dos personajes, resultando en figuras tragicómicas que no llegan a nada. La madre, interpretada por Anabela Moreira, me recordó mucho a la tía Zelda de Cementerio de animales (Pet Sematary, 1989), ese personaje que traumatizó no solo a la protagonista de aquella cinta sino también a varias generaciones de cinéfilos. Un personaje enfermo y lleno de operaciones, físicamente difícil de ver, con varias escenas que generan mucho “cringe” (sensación de incomodidad o vergüenza ajena).
Ni su guión básico y común, ni su dirección ordinaria y predecible, ni su cinematografía apagada y aburrida ayudan a la cinta a destacarse en algún aspecto técnico. De principio a fin, se ve y se siente como una pequeña producción inspirada en una novela, reducida a una sola temporada de 91 minutos. No entretiene, no asusta, ni sorprende y ni siquiera da gracia. Si al menos fuera una buena comedia involuntaria, serviría para unas buenas risas, pero no: trata de ser seria sin ningún éxito.