41 MDPFF - Ganadoras de grandes festivales

Crítica de "Everytime": Sandra Wollner o el duelo como motor dramático

Se trata de una propuesta que, de forma enigmática, traza un recorrido por el dolor posterior a una tragedia.

Crítica de "Everytime": Sandra Wollner o el duelo como motor dramático
viernes 06 de noviembre de 2026

Si la adolescencia es una época de rebeldía, efervescencia y descubrimiento, su interrupción abrupta puede pensarse casi como una paradoja inexplicable y difícil de comprender. Hacia esa sensación se dirige la obra de la realizadora austríaca, quien toma la decisión de transponer este escenario a un espacio donde, se supone, nadie se traslada para sufrir, sino todo lo contrario.

El "grado cero" de la historia comienza cuando Jessie (Carla Hüttermann), luego de una fiesta rave, se va con su novio Lux (Tristan Lopez) a la terraza de un edificio para ver el amanecer. En una de las secuencias más hipnóticas, potentes en términos de síntesis dramática y forma, y decididamente tristes, su cuerpo cae al vacío.

Aquella misma secuencia se fusiona con el futuro inmediato de la madre de Jessie, Ella (Birgit Minichmayr), su hermana menor, Melli (Lotte Shirin Keiling), y el propio Lux, quienes se encontrarán en Tenerife, el sitio donde pensaban pasar sus vacaciones. El hecho de que el duelo aún persista en medio de un territorio consagrado al ocio y la distracción le provee a la directora un rico material —que sabe aprovechar— para indagar, mediante el extrañamiento, en el dolor, la culpa y la necesidad de encontrar un porqué a una circunstancia que, como se ha apuntado previamente, no lo tiene.

Con un trabajo de imagen delicadísimo (el director de fotografía es Gregory Oke, quien también se destacó en Aftersun, largometraje con el que Everytime comparte su “belleza triste”), estamos frente a un relato que se corre del realismo naturalista hasta adosarse una impronta cuasi fantasmal e hipnótica. Esta producción emplea con inteligencia el recurso de la elipsis porque, precisamente, en lo que no se dice ni se muestra —pero se puede percibir— es posible pensar el dolor sin subrayados. Además de eso, hay mucha sensibilidad. Habrá que seguirle los pasos a Sandra Wollner.

9.0
Últimas noticias
MÁS VISTAS