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Crítica de "Encantador": película de José María Cicala con Rodrigo Noya

La película de José María Cicala combina suspenso, terror psicológico y comedia negra en un pueblo marcado por varias desapariciones. La puesta en escena y la actuación de Rodrigo Noya sostienen un relato afectado por los cambios de tono y la dispersión narrativa.

Crítica de "Encantador": película de José María Cicala con Rodrigo Noya
EscribiendoCine-Noticine
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martes 22 de septiembre de 2026

Encantador (2026), de José María Cicala, se presenta como un thriller con elementos de terror psicológico. La historia transcurre en un pueblo ficticio, construido a partir de locaciones de Elortondo, Santa Fe.

Tomás (Rodrigo Noya) es un joven que mantiene una relación dependiente con su madre y fabrica muñecas durante las noches. Su acercamiento a Tina, una camarera atravesada por un trastorno psicológico, coincide con la desaparición de tres mujeres. A partir de esos elementos, la película intenta explorar la violencia escondida detrás de la rutina de una comunidad.

El problema es que Encantador no consigue ordenar sus personajes, conflictos y referencias. Durante la primera mitad oscila entre la comedia negra, el policial y el costumbrismo; luego avanza hacia el drama y el suspenso sin una transición que articule esos registros. El guion, escrito por Cicala y Griselda Sánchez, acumula subtramas cuyas conexiones resultan forzadas o quedan sin desarrollar.

La película encuentra su mayor atractivo en la puesta en escena. La ambientación inspirada en la década de 1970, el diseño de arte y la fotografía convierten las locaciones rurales y los comercios de Elortondo en un espacio apartado del tiempo. Las secuencias relacionadas con las muñecas, apoyadas en las sombras y los ambientes cerrados, remiten al giallo italiano y producen una incomodidad que el relato no siempre consigue sostener.

Las interpretaciones presentan resultados desiguales, pero Rodrigo Noya se diferencia del conjunto. El actor se distancia de los personajes asociados con la inocencia que marcaron parte de su carrera y compone a Tomás desde la contención. Su trabajo mantiene una tensión entre vulnerabilidad, dependencia y amenaza. Arturo Puig y Mario Alarcón aportan presencia al elenco secundario, aunque sus intervenciones no compensan las irregularidades generales.

Cicala recurre a elementos vinculados con Alfred Hitchcock, David Lynch y el suspenso clásico. Estas influencias aparecen en la construcción de la figura materna, las muñecas y la convivencia entre lo cotidiano y lo perturbador. Sin embargo, las referencias terminan ocupando el lugar de una identidad narrativa propia. La previsibilidad del misterio y el desarrollo limitado de los personajes también reducen el efecto de la revelación final.

Encantador parte de una premisa con posibilidades y construye un universo visual acorde con su dimensión inquietante. La transformación de Elortondo y la actuación de Rodrigo Noya sostienen una película que, atrapada entre géneros, personajes y homenajes, no logra convertir sus ideas en un relato capaz de mantener la tensión.

5.0
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