Netflix
Crítica de "Deseo": el thriller erótico con Ludwika Paleta y Óscar Casas que convierte una aventura secreta en tragedia
Ludwika Paleta, José María Yazpik y Óscar Casas protagonizan un thriller erótico que utiliza una relación prohibida para examinar una familia atravesada por silencios y tensiones.
Deseo (2026), el debut de Teresa Simone, arranca con una pregunta antes que con una historia. Un cuerpo aparece flotando en la piscina de un club privado y la película retrocede para explicar cómo llegó hasta allí. Ese punto de partida podría anticipar un thriller construido alrededor de la investigación de un crimen, pero el interés del guion de Giulia Cardamone y Vanessa Miklos está en otro lugar: en seguir el recorrido emocional que transforma una fantasía en una amenaza.
Lucero (Ludwika Paleta) y Fernando (José María Yazpik) celebran veinte años de matrimonio. Frente a sus invitados representan una imagen de éxito y estabilidad que la película se encarga de desmontar desde las primeras escenas. No hay grandes discusiones ni conflictos visibles. Lo que aparece es algo más reconocible: una relación que sigue funcionando por inercia mientras el deseo circula por otros lugares. La llegada de Matías (Óscar Casas), un exnadador convertido en entrenador, introduce una energía que altera esa rutina y expone aquello que la pareja había aprendido a callar.
Durante buena parte de su recorrido, Deseo se mueve como un drama sobre la insatisfacción afectiva. Simone observa a sus personajes dentro de espacios amplios, casas impecables y clubes exclusivos donde todo parece estar bajo control. Sin embargo, la puesta en escena insiste en los reflejos, las transparencias y, sobre todo, en la presencia constante del agua. La piscina deja de ser un simple escenario para convertirse en el lugar donde convergen atracción, riesgo y violencia. No es casual que la historia empiece y termine allí.
A medida que el vínculo entre Lucero y Matías se vuelve más complejo, la película abandona progresivamente el terreno del romance clandestino para acercarse al thriller. Chantajes, grabaciones ocultas y manipulaciones cruzadas desplazan el conflicto hacia zonas más oscuras. El giro funciona porque no aparece como un cambio brusco de género, sino como la consecuencia lógica de una cadena de decisiones impulsadas por deseos que los personajes creen poder controlar.
La presencia de Viviana, la hija adolescente de Lucero y Fernando, introduce un conflicto que termina alterando el equilibrio de toda la familia. Su atracción por Matías no solo complejiza el vínculo entre los protagonistas, sino que convierte un secreto privado en un problema imposible de contener. A partir de ese momento, las decisiones de cada personaje comienzan a encadenarse hasta desembocar en el hallazgo con el que se abre la película. Cuando el relato regresa al cuerpo encontrado en la piscina, el interés ya no está puesto en descubrir a la víctima, sino en observar cómo una serie de silencios, manipulaciones y deseos insatisfechos empujan a los personajes hacia un punto de no retorno. Deseo encuentra su núcleo más sólido en mostrar cómo aquello que permanece oculto dentro de una familia puede adquirir una dimensión destructiva cuando finalmente sale a la superficie.