Netflix

Crítica de "La gran aventura Lego 2": Tocando la misma canción

La secuela de "La gran aventura Lego" retoma el humor y la estética del film original, pero su apuesta por la reiteración limita la novedad y reduce el impacto creativo del universo Lego en pantalla.

Crítica de "La gran aventura Lego 2": Tocando la misma canción
domingo 30 de noviembre de 2025

La célebre frase que asegura que las segundas partes nunca están a la altura puede no ser estricta, pero dialoga con lo que ocurre en La gran aventura Lego 2 (The Lego Movie 2: The Second Part, 2019). La película intenta sostener la energía que definió a la primera entrega, pero termina asociando gran parte de su estructura a la nostalgia y a la repetición de sus propios recursos. El resultado revela un esfuerzo claro por expandir un universo ya consolidado, aunque sin la capacidad de sorpresa que convirtió al film original en un fenómeno.

En La gran aventura Lego (2014), Phil Lord y Christopher Miller demostraron que era posible usar el humor, la ironía y la reflexión sobre el trabajo colectivo para construir un relato que funcionaba tanto para niños como para adultos. En esta secuela, dirigida por Mike Mitchell bajo el padrinazgo creativo de Lord y Miller, esa libertad inicial se atenúa en favor de una narrativa que se apoya más en la evocación que en la reinvención.

La historia retoma a Emmet en un escenario postapocalíptico que remite al imaginario de Mad Max (1979). El personaje conserva su optimismo, incluso cuando su mundo ha sido transformado en un territorio hostil y desordenado. Sin embargo, el conflicto central —el secuestro de sus amigos por una fuerza proveniente de otro planeta— se despliega sin grandes desvíos y tiende a reproducir dinámicas ya exploradas, sin avanzar hacia un desarrollo novedoso.

La incorporación de la alteridad —nuevas figuras vinculadas al universo de piezas más simples, colores intensos y diseños estilizados— impulsa la aparición de personajes que cumplen su función dentro del relato. No obstante, su presencia abre interrogantes sobre la dirección narrativa: ¿expansión del universo o refuerzo de una moral ya establecida? La secuela prioriza una enseñanza explícita por encima del espíritu irreverente que había caracterizado al primer film y que luego derivó en spin-offs como LEGO Batman: La Película (2017) y LEGO Ninjago: La Película (2017).

La estructura visual sigue siendo efectiva y la banda sonora vuelve a apelar a una canción central que funciona como gancho. Pero el impacto de una pieza musical pegadiza no alcanza para suplir la falta de riesgo creativo. La transgresión luminosa de la primera entrega queda reemplazada por un mensaje más directo, que reduce la posibilidad de lectura múltiple que había distinguido al film original.

Quienes busquen continuidad encontrarán una secuela que reproduce los códigos establecidos. En cambio, quienes esperaban una ampliación del universo Lego con nuevas capas de incorrección o exploraciones más audaces pueden percibir que La gran aventura Lego 2 se queda en una zona cómoda, sin profundizar en su potencial inicial.

6.0
Te puede interesar
Últimas noticias
MÁS VISTAS