Salas
Crítica de "Downton Abbey: El gran final": Cuando la elegancia ya no alcanza
La tercera y última (?) entrega del universo creado por Julian Felowes, nos trae más de lo mismo, sin demasiados giros interesantes.
Downton Abbey: El gran final (Downton Abbey: The grand finale, 2025) retoma la historia de la familia Crawley y su personal a comienzos de los años 30, en un contexto donde el brillo de la aristocracia comienza a opacarse frente a los cambios sociales y económicos de la época.
A la clásica tensión entre las clases altas y trabajadoras, se le suma ahora un contraste más marcado entre el Viejo y el Nuevo Mundo, con Inglaterra y Estados Unidos como símbolos enfrentados de tradición y modernidad. Este choque no es solo económico o cultural, sino también ideológico: mientras los personajes más veteranos luchan por sostener un mundo que se les escapa de las manos, las nuevas generaciones avanzan con mayor libertad, especialmente en lo que respecta a temas de sexualidad y género. En este sentido, EE.UU. aparece como un territorio más permisivo, aunque también más incierto en sus reglas, donde el capitalismo especulativo desplaza lentamente a la producción real.
A pesar de este interesante trasfondo, la película no logra despegar narrativamente. La historia se limita a repetir fórmulas ya conocidas y los personajes, en muchos casos, parecen meras caricaturas de lo que alguna vez fueron en la serie original. Para los fans más fieles, puede que el simple reencuentro con el icónico castillo y su cuidada ambientación de época justifique la visita. Sin embargo, la sensación es la de un relato que ya no tiene mucho más para ofrecer.
Con un elenco que incluye a Matthew Goode, Tuppence Middleton, Michelle Dockery, Lily James, Paul Giamatti, Dan Stevens y Hugh Bonneville, Downton Abbey: El gran final ofrece un cierre visualmente impecable, pero emocionalmente algo desgastado. Una despedida elegante, aunque predecible.