Mad Max atravesado por Cormac McCarthy

El cazador

En el comienzo de la australiana El cazador (The Rover, 2014), espacio y tiempo nos recuerdan a Mad Max (1979). “Diez años después de un colapso económico global” anuncia el texto debajo de la imagen y nos ubica en un futuro apocalíptico. Los escenarios son grandes terrenos despoblados, y la acción transcurre en las carreteras con personajes temibles y de pocas palabras.

El cazador
miércoles 06 de agosto de 2014
Pero si buscamos referencias, la película tiene mayores puntos en común con las novelas de Cormac McCarthy –con The Road sobre todo- que con el film australiano interpretado por Mel Gibson. El cazador no es una película de acción y venganza, sino un drama profundo sobre las necesidades humanas en un momento de desesperación.Hecho que explica –aunque nunca justifica- el comportamiento del protagonista (un parco Guy Pearce) atravesado por un hecho doloroso que desconocemos y que actúa sin el menor indicio de piedad para conseguir su auto que le fue robado. O su compañero de ruta (un Robert Pattinson en la mejor actuación de su carrera), el desequilibrado hermano del ladrón.El cazador es una película escéptica, seca y árida como el paisaje rural australiano de las carreteras que transita. Sus personajes son personajes de prisión: están continuamente a la defensiva, con la agresión marcada en el rostro y escondiendo continuamente su vulnerabilidad ante los otros. En ese universo surge la necesidad de comunicarse, de establecer una relación con el otro, aquello que hace sensible al individuo y le devuelve su humanismo.Como película, el film escrito y dirigido por David Michôd no escatima en silencios, lentos movimientos de cámara y brutales escenas de violencia. Pero son justamente tales recursos los que le otorgan al relato una percepción única, una textura, un clima enigmático y crudo, y un aire de grandeza en la pequeña historia que narra.
8.0
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