2026-10-17

MUBI y Filmin

Crítica de "La noche que Logan despertó": Xavier Dolan y la familia como territorio del silencio

Mireille Larouche vuelve a su pueblo de Quebec para embalsamar a su madre. Es tanatóloga y lleva años alejada de sus hermanos. Su regreso activa una pregunta que organiza los cinco episodios de La noche que Logan despertó (La nuit où Laurier Gaudreault s'est réveillé, 2022): qué ocurrió en 1991 entre ella, su hermano Julien y su amigo Laurier, y por qué aquel hecho sigue gobernando sus vidas.

Xavier Dolan adapta la obra teatral de Michel Marc Bouchard y encuentra en el misterio una forma de abordar una preocupación que atraviesa su cine: la familia como espacio donde el afecto convive con la violencia. La muerte de la madre reúne a los hijos, pero no produce una reconciliación. Los devuelve a una historia que cada uno aprendió a contar de acuerdo con sus necesidades.

El oficio de Mireille condensa ese conflicto. Regresa para preparar el cuerpo de su madre, una tarea que exige proximidad después de años de distancia. Hay allí una contradicción que sostiene el relato: hacerse cargo de la despedida no significa haber resuelto la relación con quien murió. El duelo tampoco suspende los reproches.

La narración alterna la adolescencia de los personajes con su vida adulta. Ese recurso permite leer las consecuencias antes de conocer sus causas. También plantea un riesgo: que el pasado termine reducido a una revelación capaz de explicarlo todo. El interés está en lo que desborda esa respuesta, en los vínculos construidos durante décadas alrededor de una ausencia y un silencio.

Desde esa tensión puede leerse la primera serie de Dolan. El interrogante sobre aquella noche abre otro: quién tuvo la posibilidad de seguir adelante y quién quedó atrapado en la versión de los demás. Saber qué pasó importa porque obliga a discutir cómo se repartieron las culpas. Y porque una familia también ejerce poder cuando decide qué historia merece ser escuchada.

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