2026-08-27

Salas

Crítica de "Tierra de crimen", sobre lo amenaza de lo que permanece

La figura de Johan, un cortador de cañas de un pueblo rural de los Países Bajos, se va trasluciendo entre las cañas mecidas por el viento. En la naturaleza parece haber un peligro latente. Mientras realiza su labor, el trabajador encuentra el cuerpo de una adolescente. La búsqueda de un culpable implicará, también, una mirada de Johan sobre sí mismo.

Tierra de crimen (Rietland, 2025), el primer largometraje escrito y dirigido por Sven Bresser, se estrenó en la Semana de la Crítica de Cannes en 2025 y fue seleccionado por los Países Bajos para competir como mejor película extranjera en la 98° edición de los premios Oscar. El film recuerda a El mal no existe (Aku wa sonzai shinai, 2023) de Ryusuke Hamaguchi y también, inevitablemente, a Twin Peaks: la belleza atroz de la naturaleza encuentra un contrapeso en las sombras que se ciernen sobre pequeños poblados.

El cortador de cañas realiza una tarea solitaria y manual que tiene como fin principal la construcción de techos de paja, una técnica arquitectónica tradicional de la región. Su actividad, marcada por la repetición y la permanencia, se ve amenazada económicamente por la intrusión de lo extranjero. El asesinato de la joven denota un peligro de otro tipo al que también se relaciona con lo foráneo. 

Gerrit Knobbe, quien desempeña el rol del protagonista de Tierra de crimen, es un actor no profesional que se dedica realmente a cortar cañas. Su actividad es retratada como si también fuese parte de ese paisaje. Su rostro duro, marcado por el sol, es largamente observado en silencio por la cámara. El personaje es ambiguo: su preocupación por la resolución del crimen y el temor que siente por su nieta y por las demás niñas de la zona convive con su soledad y con la palpable incomodidad del momento en el que comparte un vehículo con una adolescente. Hacia la mitad de la película, un plano de Johan mirando a cámara seguido por otro en el que el personaje se mira en el espejo denota culpa e interpela, asimismo, al espectador.

La predominancia de planos fijos y la relevancia que se le otorga al sonido desde los títulos de apertura guían al espectador hacia una observación atenta del ruido y el malestar que puede habitar en lo que parece simple y bello. El hipopótamo, un animal que existió en la zona hace 130 mil años, funciona como símbolo de aquello que, salvaje, permanece oculto en los lodazales. Lo extraño o lo extranjero se encuentra en pugna con lo que siempre estuvo ahí, pero lo que permanece también es peligroso.

Te puede interesar