2026-06-02

Hernán Andrade: “Los incendios de interfase ya no son una posibilidad”

"Ecos del Fuego": la película que busca entender por qué arde la Patagonia

En un momento donde los incendios forestales ocupan cada vez más espacio en las noticias pero pocas veces encuentran lugar en el cine, Ecos del Fuego propone algo diferente. No se limita a registrar una catástrofe: busca comprenderla.

Dirigido por Hernán Andrade, el documental reconstruye los devastadores incendios forestales de interfase que afectaron a la Comarca Andina del Paralelo 42° durante el verano de 2021, el episodio más grave que recuerda la Patagonia reciente. A través de testimonios de vecinos, brigadistas e investigadores de la Universidad Nacional de Río Negro, la Universidad Nacional del Comahue y el CONICET, la película explora las causas profundas del fenómeno y plantea preguntas urgentes sobre el futuro.

Ganadora de Mejor Película en la Competencia Patagónica Binacional del Festival Audiovisual Bariloche, entre otros reconocimientos, la obra llega ahora a Buenos Aires con una serie de funciones que permiten recuperar algo esencial: la experiencia colectiva de ver cine en una sala y debatir sobre los temas que nos atraviesan como sociedad.

Del asombro a la necesidad de contar

Andrade vive en El Bolsón desde hace dieciséis años. Su vínculo con el territorio fue transformándose con el tiempo, pero hubo un acontecimiento que cambió definitivamente su mirada.

"El punto de quiebre real fue el incendio del verano de 2021. No fue un incendio más: duró 79 días, quemó 25.000 hectáreas, se llevó tres vidas y destruyó más de 500 casas. No hay registro de nada igual en Argentina en términos de daño y pérdida humana", le cuenta el director a EscribiendoCine.

Mientras las llamas avanzaban sobre la región, el director observó también la reacción de las instituciones científicas y educativas. La Universidad Nacional de Río Negro se convirtió en un centro de ayuda para las comunidades afectadas, mientras investigadores de distintas disciplinas comenzaban a estudiar las consecuencias del desastre.

"En ese cruce entre la academia y la urgencia del territorio sentí que el cine tenía un rol que cumplir. Me di cuenta de que el trabajo de los investigadores podía ser el telón de fondo perfecto para contar lo que le estaba pasando a la gente".

Una película hecha por una comunidad

Lejos del documental centrado exclusivamente en el drama o la denuncia, Ecos del Fuego construye una mirada coral.

Para Andrade, era imposible comprender un fenómeno tan complejo desde una única perspectiva.

"La voz del poblador afectado pone el cuerpo. Es quien vivió la pérdida de un familiar, de su casa o de su entorno. La voz de los brigadistas trae el saber táctico, la realidad del terreno en el momento de la emergencia. Y la voz del científico fue una apuesta fuerte, porque queríamos que el rigor de la investigación funcionara como telón de fondo para explicar lo que le pasa a la gente".

Con el paso del rodaje, el realizador descubrió algo que terminó definiendo la identidad de la película.

"Nos dimos cuenta de que estábamos haciendo una película de vecinos, porque incluso nosotros, los realizadores y los científicos, somos parte de esa misma comunidad".

La ciencia como herramienta de supervivencia

Uno de los aspectos más originales del documental es la presencia de investigadores y becarios del sistema científico argentino como protagonistas de la historia.

Profesor de la Universidad Nacional de Río Negro, Andrade considera que el conocimiento científico es una herramienta concreta para enfrentar los desafíos ambientales que se avecinan.

"Quería derribar ese discurso de la supuesta ineficiencia del sistema científico y mostrar que el conocimiento es una de las herramientas más concretas que tiene una comunidad para sobrevivir y adaptarse".

La película muestra investigaciones sobre los efectos del fuego en los suelos, los bosques y los ecosistemas patagónicos. Para el director, esos trabajos son fundamentales para evitar que la historia vuelva a repetirse.

"Sin esos datos científicos estamos condenados a repetir los mismos errores. La universidad no produce solamente papers: forma ciudadanos comprometidos con sus comunidades".

El próximo incendio ya está en camino

La tesis central de Ecos del Fuego es tan inquietante como contundente: el próximo gran incendio no es una posibilidad lejana.

"Los incendios de interfase en la Patagonia son hoy una certeza, no una posibilidad", afirma Andrade.

El documental vincula el aumento de estos eventos con el cambio climático, el crecimiento poblacional sin planificación territorial y décadas de políticas forestales deficientes.

"Nos movilizamos cuando el humo ya está sobre nuestras cabezas, pero nos cuesta entender que el trabajo real tiene que hacerse antes. Si seguimos viendo el incendio como una tragedia inevitable, vamos a seguir siendo víctimas del próximo gran evento".

Lo que queda después del fuego

A pesar de la devastación, la película también registra algo profundamente humano: la decisión de muchas familias de permanecer en el territorio y reconstruir sus vidas.

"Existe una unión casi indisoluble entre el habitante de la Patagonia y el paisaje que lo rodea. No es solamente vivir en un lugar lindo; es un vínculo identitario que define cómo la gente se para en el mundo".

Para Andrade, esa resiliencia es una de las enseñanzas más poderosas que deja la película. Pero también una advertencia.

"El habitante patagónico no quiere abandonar su tierra porque su identidad está tejida con esos bosques. Pero esa reconstrucción no puede ser infinita si no hay una toma de conciencia colectiva".

Más que una denuncia ambiental, Ecos del Fuego funciona como una invitación a repensar nuestra relación con el territorio. Una película necesaria para comprender que la prevención, la educación ambiental y el conocimiento científico pueden ser tan importantes como cualquier brigada o avión hidrante. Y que el futuro de esos paisajes también depende de las decisiones que tomemos hoy.

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