Editado por Interzona
Sergio Bizzio recupera su universo narrativo en "Relatos reunidos"
Hay escritores que cuentan historias. Sergio Bizzio parece hacer otra cosa: abre una puerta mínima en la realidad y deja que entre una corriente rara. No rompe el mundo. Lo corre apenas unos centímetros. Lo suficiente para que una escena cotidiana se vuelva inquietante, para que una conversación pierda estabilidad, para que un personaje siga caminando igual que siempre mientras todo alrededor empieza a fallar de una manera difícil de nombrar. Relatos reunidos recupera esa zona singular de una obra que hace tiempo encontró una frecuencia propia dentro de la literatura argentina.
Leer a Bizzio produce una sensación física. Algo parecido a caminar por una casa conocida y descubrir que alguien cambió un mueble de lugar durante la noche. No hay golpes de efecto ni necesidad de construir grandes artificios. El mecanismo aparece de manera silenciosa. En “Todos los deseos”, uno de los relatos incluidos en esta edición de lujo editada por Interzona, un hombre descubre que todo lo que desea termina ocurriendo. La premisa podría avanzar hacia la fantasía o la comedia, pero Bizzio encuentra otro territorio: el del deseo convertido en trampa, el de la obsesión convertida en ruido interno, el de una realidad que deja de obedecer reglas previsibles. El cuento avanza con una naturalidad perturbadora, como si lo imposible hubiera decidido instalarse para siempre entre las cosas normales.
Hay algo profundamente argentino en esa manera de escribir. No por referencias culturales ni por localismos. Por el tono. Por una forma de observar lo cotidiano donde el absurdo aparece sin pedir permiso. Sus personajes parecen vivir al borde de una revelación que nunca termina de llegar. Hay humor. Hay incomodidad. Hay una precisión extraña para detectar el instante exacto en el que lo familiar deja de ser confiable. Bizzio escribe como si entendiera que el mundo no necesita monstruos ni catástrofes para volverse inquietante: alcanza con un pequeño desajuste. Una palabra dicha en el momento incorrecto. Un deseo que sale demasiado bien. Una certeza que empieza a agrietarse.
Relatos reunidos también funciona como una forma de volver a mirar el recorrido de un escritor que siempre pareció ir por una línea paralela al ruido literario. Mientras otros autores construyen discursos alrededor de sus libros, Bizzio dejó que hablaran los cuentos. Y ahí están: incómodos, libres, difíciles de domesticar. Historias que parecen avanzar sin apuro pero dejan algo vibrando después de la última página. Como esa sensación rara que aparece cuando uno termina de leer algo y descubre que el mundo sigue igual. O peor: descubre que cambió un poco y no sabe exactamente cuándo ocurrió.