Salas
Crítica de "La chica de Colonia": detrás de uno de los discos más importantes de la historia
En 1975, Keith Jarrett grabó un álbum en vivo durante un concierto en la Ópera de Colonia que se convirtió tanto en el disco de jazz solista como en el disco de piano solista más vendido de todos los tiempos. Es sabido que el concierto estuvo a punto de cancelarse porque el instrumento disponible no estaba en condiciones: esta película es una crónica de esa historia.
Sin embargo, La chica de Colonia (Köln 75, 2025) no está erigida en torno a Jarrett, sino a Vera Brandes (Mala Emde), la promotora de música de 18 años fanática del jazz que agendó la fecha y, contra todo pronóstico, logró que se lleve a cabo. La película elige hacer una cronología que parte de la llegada de Brandes al mundo de la promoción musical y desemboca en la noche del concierto. El retrato de la joven implica una precisa descripción tanto de una generación como de un clima de época.
La película, escrita y dirigida por Ido Fluk, juega con la tendencia del personaje de Emde a improvisar y arriesgarse, estableciendo un paralelismo con la búsqueda creativa de la música que la inspira. Jarrett, quien improvisaba cada noche un nuevo repertorio, requería un instrumento que pudiera brindarle tanto un amplio abanico de posibilidades como ciertas seguridades técnicas y sonoras. El pianista había acordado tocar en un Bösendorfer gran imperial; sin embargo, al llegar a la sala, el instrumento disponible era un piano de menores dimensiones que necesitaba una afinación y varias reparaciones. La decisión y la insistencia de Brandes fueron claves para que se concrete el hecho artístico que alumbró esta obra maestra.
El elenco de La chica de Colonia tiene un pie en Alemania y otro en Hollywood. Keith Jarrett está encarnado por John Magaro (Past lives), mientras que el periodista de música Michael Watts, que sigue a Jarrett durante su gira europea con la intención de entrevistarlo, es interpretado por Michael Chernus (Severance). La incorporación del personaje de Chernus, cuyo rol es aportar contexto en relación al género musical y a la relevancia de este hecho artístico, deja algunos cabos sueltos y resulta en cierto desequilibrio de la cinta, acentuado por el énfasis que Fluk pone en la subtrama que desarrolla la relación de Vera Brandes con su padre.
Estas decisiones, probablemente apoyadas en una búsqueda por extender el abanico de espectadores del film, resultan el punto débil de una película cuyo público de por sí está destinado a ser amplio: con un vibrante, poderoso y llamativo pulso, La chica de Colonia compone un film basado en hechos reales y sobre un evento muy relevante para la historia del arte del siglo XX.