2026-04-07

Salas

Crítica de “El Drama”: Robert Pattinson y Zendaya en un romance que se vuelve pesadilla moral

El Drama (The Drama, 2026) sigue a Emma (Zendaya) y Charlie (Robert Pattinson), una pareja aparentemente ideal que está a punto de casarse. Sin embargo, su vínculo empieza a tambalear cuando salen a la luz secretos inesperados que ponen en duda todo lo que creían saber del otro. Lo que comienza como una historia de amor dulce y luminosa se transforma gradualmente en un conflicto emocional cada vez más oscuro.

Kristoffer Borgli es un director que suele combinar la sátira social con situaciones absurdas llevadas al extremo. En sus películas anteriores, Enferma de mí (Sick of Myself, 2022) y El hombre de los sueños (Dream Scenario, 2023), predominaba un realismo incómodo atravesado por fuertes críticas a la sociedad contemporánea: en el primer caso se abordaba la cultura de la victimización, mientras que en el segundo se proponía una mirada extrema sobre la cultura de la cancelación. En El Drama, Borgli vuelve a trabajar bajo ese mismo esquema: construir el conflicto central a partir de un problema contemporáneo que funciona como estudio social.

La película se disfraza de comedia romántica para romper con varios de los estereotipos que el género suele dar por sentados. Borgli desarma la estructura clásica del romance para narrar un hecho del pasado de Emma que atraviesa por completo la relación de la pareja protagonista y los obliga a cuestionar si pueden seguir juntos. El tono incómodo crece progresivamente a lo largo de la trama, combinando flashbacks del pasado de ella con las alucinaciones paranoicas de Charlie. 

Cuando llega la revelación central, el tono cambia radicalmente y la película se vuelve mucho más tensa. Allí emerge uno de sus temas principales: la imposibilidad de conocer realmente al otro. A partir de ese momento, el film se construye sobre una pregunta inquietante: si el amor puede sobrevivir cuando aparece un pasado oscuro que lo contamina todo. Borgli se inclina aquí por un enfoque más humano y emocional que en sus trabajos anteriores. En lugar de juzgar a los personajes, el director los observa de cerca, casi como si realizara un estudio psicológico de sus comportamientos.

Borgli vuelve a demostrar su habilidad para tomar un género reconocible y desarmarlo desde adentro. Lo que comienza como una comedia romántica convencional termina convirtiéndose en un estudio incómodo sobre la confianza, la culpa y la imposibilidad de conocer realmente al otro. Zendaya y Robert Pattinson sostienen con intensidad este descenso hacia la paranoia afectiva en una película que desnuda las fragilidades del amor moderno y le quita cualquier rastro de ingenuidad al ideal romántico.

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