2026-04-03

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Crítica de "Problemista": el laberinto migrante según Julio Torres

En su primer largometraje, Julio Torres construye un relato que parte de una experiencia concreta, pero que rápidamente se desplaza hacia una lógica de representación marcada por lo absurdo. Problemista (2023) sigue a Alejandro, un diseñador de juguetes que intenta sostener su permanencia en Nueva York mientras enfrenta un sistema migratorio que exige condiciones imposibles. Sin embargo, en lugar de apoyarse en un registro realista, la película opta por traducir esa experiencia en una serie de situaciones que deforman la realidad hasta volverla inestable.

En ese sentido, la narración no avanza de manera lineal, sino que se organiza a partir de interrupciones constantes que responden a la percepción del protagonista. Así, los episodios se encadenan como fragmentos que alternan entre lo concreto y lo imaginado, mientras la burocracia se convierte en una estructura sin salida. De este modo, el film no solo expone un problema, sino que lo incorpora a su propia forma, construyendo un relato donde la desorientación no es un efecto, sino el núcleo de la experiencia.

A medida que la historia avanza, la aparición de Elizabeth, interpretada por Tilda Swinton, introduce una relación que reorganiza el conflicto. Por un lado, ella concentra el poder necesario para sostener la permanencia de Alejandro; por otro, su comportamiento errático vuelve ese vínculo inestable. No obstante, la película evita establecer una oposición directa entre ambos, y en cambio desplaza la tensión hacia el sistema que los contiene. En consecuencia, lo que emerge no es un enfrentamiento entre individuos, sino una dinámica donde las condiciones estructurales determinan las acciones.

En paralelo, la puesta en escena refuerza esta lógica mediante una acumulación de recursos visuales que buscan traducir estados internos. Objetos que adquieren valor simbólico, espacios que se expanden o se contraen sin explicación y sonidos que irrumpen en la continuidad construyen una estética basada en la saturación. Sin embargo, a medida que estos procedimientos se reiteran, su efecto tiende a diluirse, ya que la insistencia desplaza el foco desde el conflicto hacia el artificio.

Finalmente, Problemista se sitúa en un territorio donde conviven la crítica social y la exploración formal. Por un lado, plantea una lectura sobre la precariedad migrante y las condiciones de inserción en Estados Unidos; por otro, elige abordar ese material desde una comedia que desactiva el dramatismo tradicional. En ese cruce, y bajo el sello de A24, la película propone una forma de narrar que privilegia la percepción por sobre la explicación, aunque no siempre logra sostener el equilibrio entre ambos planos.

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