2026-04-01

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Crítica de “Caminos del crimen”: Policial con Chris Hemsworth, Mark Ruffalo y Halle Berry

Caminos del crimen (Crime 101, 2026) es un policial ambientado en Los Ángeles que sorprende gratamente, logrando construir un entretenido relato con una impronta actual pero que al mismo tiempo rememora el buen cine policial de los ´90. El director Bart Layton (American Animals, The Imposter), además adaptó la novela corta de Don Winslow junto a Peter Straughan y su versión incluye relaciones intertextuales con Bullitt (1968) y El caso Thomas Crown (The Thomas Crown Affair, 1968), ambas protagonizadas por Steve McQueen, a quien se menciona explícitamente en el largometraje.

Davis (Chris Hemsworth), es un hombre solitario y meticuloso que se gana la vida con atracos millonarios de los cuales logra siempre escapar con el botín sin dejar rastro, compartiendo las ganancias con su “jefe” Money (interpretado por la estrella Nick Nolte). Todo cambia cuando un experimentado, moralista, pero desganado detective Lou (Mark Ruffalo), logra encontrar su patrón de crimen y lo coloca bajo la lupa policial. La narración se preocupa por presentar paulatinamente a cada uno de los personajes tomándose su tiempo para desarrollar la psicología de cada uno de ellos. Por eso paralelamente, las distintas líneas de acción se van cruzando y el presente de Sharon (Halle Berry), una corredora de seguros que consigue clientes multimillonarios, se cruzará con los objetivos del protagonista.

En adición, la enunciación es guiada por una voz en off mujeril, que proviene de una aplicación de meditación guiada llena de mensajes de “optimismo” que escucha Sharon. Dichos parlamentos funcionan como “presencia espiritual”, según el director es una especie de espíritu que acecha el filme, otorgándole una atmósfera particular. También puede pensarse que es un recurso que representa el ambiente de dicha ciudad y el estilo de vida de sus habitantes. En ocasiones se sobreimprime sobre Davis como si él también la estuviese escuchando, así que también funciona como nexo entre las distintas historias de los personajes que se van cruzando en un policial donde los objetivos de cada personaje cada vez se enredan más, lo que resulta muy dinámico y atrapante para el público.

Por otro lado, un elemento fundamental de la película es que la presentación de Davis como un criminal que busca delinquir sin ejercer ningún tipo de violencia o daño colateral, genera empatía del público hacia el mismo. Esa ambigüedad del personaje sólidamente interpretado por Hemsworth, mediante la acción interna y sobriedad del personaje brinda otro matiz actoral que se diferencia de los héroes de acción que ha interpretado previamente. Asimismo, todas las actuaciones del elenco coral que presenta el largometraje son atractivas y el esquema actancial otorga una variedad de personajes. Cada uno de ellos confusos, construidos mediante una delgada línea entre el “bien” y el “mal”, con dilemas morales que los atraviesan.

Por último, parece ser que la tesis social que esboza Caminos del crimen es que el sistema que propone dicho universo diegético, empuja a los individuos -por más buenos que sean- hacia la ilegalidad, la delincuencia y el punto de quiebre ético. Es un sistema hostil, donde Sharon a pesar de su sobresaliente desempeño laboral durante años es víctima de la violencia laboral machista de sus jefes, Lou descubre que la institución policial de la que forma parte es corrupta y se preocupa más por las estadísticas y apariencias que por resolver realmente los delitos, y Davis busca orden después de haber crecido en el caos. Los tres personajes sintetizan el hartazgo de una sociedad donde el esfuerzo y lo que se supone correcto no es valorado. En conclusión, mediante persecuciones automovilísticas cargadas de ritmo, agudeza en los diálogos que logran sintetizar la psiquis de cada personaje y un gran manejo de la atención del espectador Layton entrega al público un policial más que disfrutable.

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