Festival de Rótterdam 2026
Crítica de "Operación sombra": Jackie Chan vuelve al thriller policial
En la sección Limelight (candilejas) del Festival Internacional de cine de Rotterdam (IFFR) se programan películas “grandes”, que ya tuvieron su paso por otros festivales o fueron estrenadas en otros territorios y a las que aquí se da la posibilidad de poner en contacto con el público local (y, eventualmente, favorecer la chance de su estreno en salas más allá del evento). La selección es extensa (51 películas) y ciertamente amplia y heterogénea. Allí encontramos obras tan diversas como Dead man’s wire, de Gus Van Sant, L’étranger, de Francois Ozon, No other choice, de Park Chan-wook, The wizard of the Kremilin, de Olivier Assayas y Father Mother Sister Brother, de Jim Jarmusch (todas con estreno mundial en el Festival de Venecia pasado) o Exit 8, de Kawamura Genki, The history of sound, de Oliver Hermanus, Fuori, de Mario Martone, La petite dernière, de Hafsia Hersi, The sound of falling, de Mascha Schilinski, Two prosecutors, de Sergei Loznitsa y El agente secreto, de Kleber Mendonca Filho (todas estas últimas que tuvieron su premier en el último Festival Internacional de Cine de Cannes).
Saliéndose de la heterodoxia, no sólo en este apartado se cumple con el rol de “festival de festivales” sino que se allega al público producciones que tienen que ver con el género y el cine popular que al festival le interesa poner el foco. Es el caso, por ejemplo, de Return to Silent Hill (ya estrenada en nuestro país, como varias de las citadas en el párrafo anterior) y de una película que me pareció particularmente interesante: The shadow’s edge (2025) de Larry Yang.
La película está basada en el policial de Hong Kong (sus diferencias hacen dudosa la posibilidad de sindicarla sin más como una “remake”) Eye in the sky, de Yau Nai-hoy (2007) y aparece como con fecha de posible estreno en la Argentina para el 5 de marzo con el título Operación: sombra (aunque se trata de uno de esos anuncios que suele posponerse y, desgraciadamente, en muchos caso, no producirse). Operación sombra tuvo su estreno comercial en China y fue un exitazo de público con varias semanas en el primer puesto de asistencia en el enorme mercado local, superando los 170 millones de dólares en entradas vendidas.
La película arranca con todo: una banda de criminales (bellos, elegantes y prodigiosos) se hace con una suma millonaria en criptomonedas y desaparece, eludiendo ser atrapados por el hasta ese momento infalible sistema de vigilancia “Sky Eye”. Ante la evidencia de la falla del sistema para dar respuesta a este hecho, la policía de Macao (superada por las circunstancias y a regañadientes) se ve obligada a volver a la “vieja escuela” y tiene que recurrir a la ayuda de una leyenda de la fuerza: Wong Tak-Chung, experto en vigilancia y seguridad, ya retirado (nada menos que Jackie Chan). Este se convierte en mentor de la agente novata He Qiuguo (Zhank Zifeng), a la que lo une la relación que había tenido con su padre (habían trabajados juntos en la policía y algo de aquella relación será importante en la trama) y reconstruye una unidad de vigilancia de élite a la vieja usanza: sin cámaras, ni celulares, ni inteligencia artificial. Su misión: localizar al escurridizo Fu Longsheng, el cerebro detrás del robo, un criminal de leyenda conocido como “la sombra”, que también se creía retirado (con éxito) y que nunca había sido siquiera fotografiado (interpretado por Tony Leung Ka Fai).
La deriva no es novedosa. Primero una impactante escena de robo: una hermosa coreografía que incluye constantes cambios de ropa (y de peinados, atavíos y hasta rostros) para eludir el “gran hermano” chino (aunque la acción, seguramente para evitar malas interpretaciones sucede en una Macao, salvo alguna toma callejera, recreada en estudios). Luego, ante la inutilidad de la “nueva policía”, la etapa de entrenamiento del nuevo grupo de elite. A partir de allí, el conocido juego del gato y el ratón entre policías y criminales.
Sin embargo, lo que llama la atención es el tiempo y la alegría de la acción pura al recrear la acción. El exceso y hasta el disparate al momento de poner en escena los golpes de la banda (en un acercamiento que recuerda al cine de género hongkonés de altri tempi). También, hay que decirlo, la inteligencia con que las posibilidades que abre la tecnología para construir las escenas de acción se combinan con secuencias físicas reales (que, como corresponde al género, vemos imágenes de su proceso de filmación en los créditos). Se nota, se percibe, se siente, que no estamos viendo a actores simulando cual mimos frente a una pantalla verde; hay golpes, hay saltos, hay choques.
Jackie Chan, con sus 71 años sigue entero y tiene esa energía y capacidad para el la acción (y el humor) que lo hicieron famoso. Esta es, sin dudas, la mejor de las películas que ha hecho en el último tiempo. El cine chino de acción y entretenimiento, preocupado tanto por la propaganda como por “llegar a todos los públicos” se viene caracterizando por grandes producciones que, sin embargo, carecen de alma. El combo “fórmula remanida + bajada de línea” ha lastrado muchas películas en las que los avances en términos de producción se percibían claramente. Operación sombra es, por el contrario y finalmente, una película que se disfruta (mucho) en la mayor parte de sus 141 minutos
Por supuesto que hay algo de exceso de melodrama. También hay varios monólogos del querido Jackie Chan que son salvajemente explícitos en su discurso político (con musiquita que recalca y destaca al tono, por supuesto). Nada a lo que no nos tenga acostumbrado el cine de Hollywood (desde la ciencia ficción de los cincuenta del siglo pasado al cine de acción de la época Reagan). La bajada es clara: la solución no es terminar con el reconocimiento facial permanente ni desconfiar de la inteligencia artificial; lo que hay que hacer es combinar esas herramientas con el músculo y el cerebro humanos de las fuerzas del orden de siempre. Todo sigue estando bien, hay que aprender de los errores y, como en Héroe de Zhang Yimou (2002), todo vale para preservar el orden y la unidad de China.
Gran película de entretenimiento, Operación sombra es consecuente y coherente con su ideología. Aprende de los errores, pero sigue adelante en la suya. Película de propaganda al fin, al público queda dejarse o no llevar por ella. De lo que no caben dudas es que (también) se trata de una muy buena película de acción.