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Crítica de "Si tuviera piernas te patearía": Rose Byrne y una tragedia surreal de A24
Si tuviera piernas te patearía (If I Had Legs I'd Kick You, 2025) se suma a la lista de producciones recientes que ponen en crisis el rol materno: mujeres desbordadas, psicológicamente desequilibradas por la culpa que impone el mandato social en relación con la maternidad.
En esa línea se inscribe la historia de Melanie (Rose Byrne), una madre que lidia en soledad con la enfermedad de su hija pequeña. Su marido (Christian Slater) vive viajando y solo aparece a través de llamadas telefónicas cargadas de indicaciones. La doctora (Mary Bronstein), a cargo del tratamiento de la niña, le exige esfuerzos que Melanie, como madre, no logra sostener, mientras que su terapeuta (Conan O'Brien) es incapaz de decirle aquello que ella necesita escuchar para salir de su hastío emocional.
Detrás de todo esto aparece el siempre singular sello de A24, la productora independiente especializada en darle una vuelta de tuerca surrealista a las tragedias humanas. Un rasgo que, aunque no se repite de forma idéntica, puede rastrearse en títulos como Lamb (2021), Men: Terror en las sombras (Men, 2022) o La ballena (The Whale, 2022). En esta ocasión, la dinámica del terror fantástico se fusiona con la crisis mental de Melanie.
Si tuvieras piernas te patearía está narrada íntegramente desde el punto de vista de su protagonista. Tanto es así que la frontera entre realidad y fantasía se vuelve difusa. La realidad que presenta la película está atravesada por una psiquis distorsionada por el colapso nervioso que experimenta Melanie; por lo tanto, no podemos confiar plenamente en lo que vemos en pantalla. Se trata de una suerte de expresionismo cinematográfico, donde el mundo cotidiano se transforma en pesadilla.
Rose Byrne es la película. Su rostro ocupa un primerísimo primer plano durante casi todo el relato. En su expresión —y en una puesta en escena marcadamente expresionista— se manifiesta la distorsión de su realidad, producto de la desesperación y la culpa. Atrapada entre las presiones cotidianas y el consumo de drogas y alcohol como vía de escape, el film nos permite interpretar imágenes extremas como el derrumbe del techo de su casa o el enorme agujero que se abre en él, como si absorbiera todo hacia otra dimensión. El refrán “nos tapó el agua” se vuelve aquí literal.
Así, si tuviera piernas te patearía se suma a las propuestas que se animan a cuestionar la maternidad como mandato y las presiones sociales ejercidas sobre las mujeres. Esta vez, no desde un drama realista, sino a través de situaciones extremas que rozan el humor negro y el surrealismo. Un tour de force elocuente sobre una madre desbordada que, aun así, intenta ser mejor.