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Crítica de "Espiando a los detectives": Una vida de película
Neil (Cillian Murphy) es dueño de un videoclub barrial, lo conduce junto a un grupo de amigos fans del cine como él. Las mayores aventuras que Neil protagonizó fueron a través de la pantalla cinematográfica, nunca en carne propia. Claro, hasta que conozca a Violet (Lucy Liu), la inquieta y misteriosa chica que experimenta aventuras a diario poniendo en riesgo su vida y la de su nuevo novio. Recordamos a los fans de Alta Fidelidad (High Fidelity, 2000), ellos eran fanáticos de música, atendían una disquería barrial cuyo dueño era John Cusack, y estaban interpretados nada menos que por Jack Black y Todd Louiso. Uno era loco y agresivo, el otro callado e introvertido, pero ambos compartían la pasión por la música y los datos innecesarios de ese universo.
En Espiando a los detectives, los fanáticos del cine discuten entre sí por datos cinéfilos. Uno usa anteojos, pelo engominado con raya al medio, y su postura acusa poco gimnasio y mucha butaca de cine. El otro (o los otros) no son tan estereotipados aunque de verlos, uno intuye la poca vida social que tienen.
Pero está Neil, nuestro héroe, quien da un paso más allá del cine e incluso representa escenas de filmes para publicitar su tienda en televisión. Casi sin quererlo, se verá interpretando diferentes situaciones empujado por Violet, por quien descubrirá la verdadera aventura.
El título del film, hace referencia al lugar del espectador que disfruta observando, espiando las historias ajenas. Vemos a Neil en una de las primeras escenas espiar a su novia antes de encontrarse con ella. El placer del voyeur en clave de comedia romántica.
Espiando a los detectives es una comedia romántica simple y atractiva, donde el mundo del cine cobra vida. El espectador atento sabrá identificar los homenajes encubiertos (o no tan encubiertos) y se verá representado a sí mismo. Elija el estereotipo que mas le guste.