2025-12-27

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Crítica de "The Wig, venganza de sangre": La extraña de pelo largo

El punto de partida de Won Shin-yeon remite a un histórico capítulo de Los Simpson, aquel especial de terror donde el enemigo de turno no era un ente de carne y hueso sino la peluca que se injertaba Homero. En este caso, Su-hyeon (Chae Min-seo) usa una cabellera ajena luego de que el combate contra la leucemia la dejara calva. La cuestión es que este objeto usualmente inerte comienza alterar los recuerdos de la protagonista, intercalando los propios con aquellos provenientes del portador original.

El principal mérito de Shin-yeon es tomarse en serio una premisa que, a priori, carece de elementos fundantes de miedo o suspenso. Camina por la cornisa de un precipicio en cuyo fondo esta el ridículo y la inverosimilitud, pero evade la caída a fuerza de inteligencia y habilidad narrativa. Sin embargo, es en esa demostración de (auto)convencimiento en la historia que pierde el norte de la película, y comienza a sobrecargarla con tramas cuyo abordaje resultaba tan innecesario como poco favorable para el resultado final.

Como su compatriota Bong Joon-ho en The Host (Gwoemul, 2006), Shin-yeon apela a la mezcla de géneros clásicos. El melodrama romántico con el triángulo amoroso entre la Su-hyeon, su hermana y un profesor de arte, los pesares del cáncer que carcome las entrañas de la protagonista, entre otros, se apelotonan sin sentido aparentemente más que la vestir de gravedad una película que no lo requería.

The Wig, Venganza de Sangre esconde, también, ribetes dignos del psicoanálisis acerca de la patología de los orientales por la utilización del cabello largo como entidad protagónica en sus historias. Desde La llamada (Ringu, 1998), fundacional del J-horror, pasando por El grito (Ju-On: The Grudge, 2003) y el cúmulo de películas que se adocenaron por decenas a comienzos de la década, los pelos se mantienen en el centro de la escena narrativa no sólo con el fin de envolver en un halo de misterio a las anti-heroínas de turno, sino que ahora ya son una entidad autónoma y autosuficiente capaz de asesinar y dominar al ser humano que lo posea.

La falta de agallas de Shin Yeon para compenetrarse en la totalidad de la historia terminan conviertiendo a Thi Wig, Venganza de Sangre en un compendio de sustos y sobresaltos, demasiado poco para lo que podría haber sido.

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