Salas
Crítica de “Los ojos del abismo”: Daniel de la Vega y el inolvidable barco del terror
Daniel de la Vega se sumerge en otro relato de horror fantástico, abordando un pasaje de la historia argentina en clave de género, al estilo de producciones recientes como 1978 (2024) de los hermanos Onetti. Sin embargo, en esta ocasión, el anclaje histórico funciona con una profundidad y efectividad superior a la de su referente.
La acción nos sitúa en 1982, a bordo de un buque de guerra cerca de Ushuaia. La conexión con la Guerra de Malvinas se establece crudamente cuando soldados británicos asaltan la nave y atacan a Inés (una monumental labor corporal de Verónica Intile), la única sobreviviente de un equipo humanitario argentino con destino a las islas.
Aquí, el recurso fantástico no busca una reinterpretación libre de los hechos históricos, sino que opera directamente sobre el trauma del pasado, una herida que se niega a cerrarse. Los espectros están intrínsecamente ligados a la resistencia de la protagonista, una mujer que trasnforma su lucha contra los invasores en un poderoso acto de venganza liberadora. La imagen del soldado británico muerto sobre un ejemplar de la Revista Gente cuya portada reza “Estamos ganando” es una síntesis visual, brutal y elocuente, del espíritu de la película.
Todo se desarrolla en una situación de encierro, con un personaje principal y una resolución fantástica: tres elementos que Daniel de la Vega domina a la perfección, como ya demostró en Necrofobia (2013), Ataúd blanco: El juego diabólico (2016) o Punto muerto (2018). Los planos cerrados junto a los pasillos laberínticos del buque intensifican la tensión, mientras vemos a Inés, convertida en heroína, enfrentar los abusos de los ingleses y desentrañar los hechos con una información dosificada.
Con guion de Luciano Saracino, Gonzalo Ventura y el propio de la Vega, Los ojos del abismo es un tour de force cargado de la sangre, el sudor y las lágrimas de su protagonista. Lejos de relativizar los hechos históricos de Malvinas, el elemento fantástico refuerza las banderas y emblemas nacionales a la hora de retomar la contienda bélica. Un pasado anclado en un barco que esconde los horrores innombrables de la guerra.