2025-12-04

Netflix

Crítica de “Trol 2”: El “King Kong” noruego está de regreso

Trol 2 (Troll 2, 2025) retoma la historia de Nora (Ine Marie Wilmann), una de las sobrevivientes de la primera entrega, quien ahora se topa con un trol que permanece hibernando en un laboratorio para ser estudiado. ¿Y qué ocurre? Exacto: el gigante de roca escapa y el torpe equipo humano debe volver a detenerlo.

El trol es una figura ancestral, originaria de los bosques noruegos desde tiempos inmemoriales. Una breve introducción explica que estos gigantes habitantes fueron exterminados por orden de San Olaf, en el marco de la cristianización del país hace siglos. Pero, por obra y gracia del cine —como en Jurassic Park (1993)—, estas criaturas mitológicas reaparecen en el presente (dos, en lugar de una) sin demasiadas justificaciones, mientras científicos y militares creen tener la situación bajo control. Lo mismo sucedía en King Kong (1933) al trasladar al simio gigante a la ciudad, o en las versiones modernas de Godzilla.

La película dirigida por Roar Uthaug no solo replica la estructura narrativa de esos clásicos, sino que también calca algunos de sus planos más icónicos: el vaso de agua que delata vibraciones en el suelo, las tomas aéreas de helicópteros disparando contra la bestia, la huella colosal que aplasta a personas o los gruñidos propios de un monstruo primigenio más que de una criatura humanoide.

Trol 2 no aporta nada nuevo al género de superproducciones sobre criaturas gigantes que pelean entre edificios mientras arrasan con todo a su paso. Se limita a trasladar los elementos más reconocibles de aquellas legendarias películas taquilleras al paisaje noruego.

El resultado es un film tan rudimentario como el material genético del trol: tosco y elemental. Lo positivo es que asoma un sentido del humor implícito que impide tomarse la propuesta demasiado en serio. Desde esa perspectiva, la película avanza con paso firme… aunque nunca ligero.
 
 

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