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Crítica de “Sexo a los 70”: citas online, deseo y nuevas formas de vincularse en la vejez
Sexo a los 70 (2025), dirigida por Vanesa Romero, aborda la vida afectiva en la vejez desde una perspectiva que combina intimidad, humor y observación social. La película sigue a Marga (Mamen García), una mujer que transita una rutina estable hasta que su nieta interviene en su vida digital y le crea un perfil en una aplicación de citas. Ese gesto impulsivo introduce el interrogante que estructura el relato: cómo se reconfiguran los vínculos cuando la tecnología altera prácticas que durante décadas se dieron por conocidas.
La llegada de Agapito, interpretado por Fernando Colomo, irrumpe como una posibilidad de reencuentro con el deseo. Marga acepta la cita con dudas, pero la película se concentra en el modo en que ambos personajes atraviesan el encuentro: entre la curiosidad, la incomodidad y la búsqueda de sentido en un universo regido por lógicas distintas a las de su generación. La narración evita lugares comunes y se apoya en la experiencia de los protagonistas para explorar la complejidad de volver a exponerse emocionalmente.
La cita nocturna funciona como un episodio fundante. No responde a las expectativas que Marga imagina, lo que habilita una lectura sobre los ritmos propios de la edad, la necesidad de negociar límites y la convivencia entre deseo y cautela. El film trabaja esa tensión sin dramatismos excesivos, poniendo en primer plano la dimensión humana de dos personas que intentan construir un espacio compartido en un presente donde la inmediatez digital convive con historias personales extensas.
Al inscribirse en una tendencia creciente del cine español que aborda narrativas sobre adultos mayores y afectividades tardías, Sexo a los 70 amplía la conversación sobre qué significa vincularse después de cierta edad. La película observa la vejez desde un lugar activo, sin idealizarla ni reducirla a una mirada nostálgica. En ese equilibrio encuentra su aporte: una invitación a pensar cómo cambian los vínculos cuando el tiempo, la experiencia y la tecnología se cruzan en un mismo escenario.