2025-11-14

Salas

Crítica de “Modigliani, tres días en Montparnasse”: El artista plástico vuelve al cine bajo la mirada de Johnny Depp

Johnny Depp vuelve a la dirección después de The Brave (1997), su debut detrás de cámara, tras una etapa marcada por cortometrajes y videoclips que funcionaron como campo de prueba. En Modigliani, tres días en Montparnasse (Modi: Three Days on the Wing of Madness, 2024), explora el cruce entre artes plásticas y cine, un territorio que conecta con su propio recorrido como artista visual y músico.

Al Pacino- quien interpreta a Maurice Gangnam- le propuso  a Depp hacer una película sobre Modigliani durante el rodaje de Donnie Brasco en 1997, pero por varios motivos el proyecto tuvo que postergarse. Se realizaron varias obras audiovisuales que tuvieron la figura de Modigliani como protagonista, entre ellas se destacan Los amantes de Montparnasse (Les amants de Montparnasse, 1958), Modì (1989) y Modigliani (2004), en esta última el artista es interpretado por Andy García bajo la dirección de Mick Davis.

El guion escrito por Jerzy y Mary Kromolowski, está basado en la obra de teatro “Modigliani” de Dennis McIntyre. A diferencia de otras producciones audiovisuales previas sobre el artista, Modigliani, tres días en Montparnasse, no es una biopic tradicional, lejos de querer ser abarcativa -como la mayoría de las películas biográficas- este film es un fragmento escueto en la vida de “Modi” que explora principalmente su lucha por el reconocimiento artístico en tiempos donde su arte era incomprendido, y por ende menospreciado.  

Riccardo Scamarcio, una de las estrellas del cine italiano actual, es quien a interpreta Amadeo Modigliani (1884-1920) con sensibilidad, carisma y verosimilitud, en este relato que sigue al artista durante tres días por la ciudad de París, en la que vivió desde 1906 hasta su muerte. Scamarcio ya había interpretado a otro artista plástico italiano en La sombra de Caravaggio (L'ombra di Caravaggio, 2022). 

El relato inicia con una escultura blanca sumergida en el río Sena, se trata de un rostro (hasta el cuello) de una mujer estilizada. Recordemos que las obras de Modigliani se caracterizan por los ojos almendrados, los cuellos alargados y las bocas pequeñas, ligados a la estética del arte africano y camboyano, que al parecer el artista descubrió en un museo de París. Dicha pieza de arte es fundamental en la película, ya que condensa el sentido del arte para Modi -sus ideales y principios artísticos no se venden- y da una estructura cíclica al relato, puesto que abre y clausura al mismo. Este plano con gran deleite visual, remite a las composiciones de las pinturas metafísicas del artista Giorgio de Chirico (precursor del surrealismo). Asimismo, todo el largometraje se preocupa por resaltar también la faceta de escultor del artista, su interés por esculpir y no solo por pintar. 

Por otro lado, el aspecto onírico también es relevante, porque el protagonista posee visiones o alucinaciones que incluyen a la parca, caracterizada con la máscara de la peste negra (originaria del siglo XVII). En este periodo de su vida el artista ya se había enfermado y la narración expresa que él siente la muerte cerca. Debido a la tuberculosis, Modigliani muere cuatro años después de la época en la cual se centra este relato. Por la misma razón, la enunciación desde el punto de vista del protagonista, incluye flashbacks de su niñez, su familia y sus orígenes humildes. 

Modigliani, tres días en Montparnasse, ambientada en 1916, en pleno contexto de la guerra mundial, las enfermedades, el claro contraste social entre ricos y pobres, pero también un gran periodo de creatividad artística. En pocos momentos se ve brillante la “ciudad de la luz”, el tono fotográfico del film es más bien lúgubre. Modi -así lo llamaban sus conocidos- recorre la ciudad (y los bares) junto a sus compañeros artistas, el francés Maurice Utrillo (Bruno Gouery), el bielorruso Chaïm Soutine (interpretado por Ryan McParland, quien realiza toda una composición pintoresca del personaje). A través de este trío el film funciona por momentos como una comedia de enredos, conforme avanza la acción el tono cambia y deviene más dramático acorde al estado emocional del protagonista. 

Mediante una estridente y divertida secuencia inicial bien colorida, Modigliani debe huir de la policía -persecución que posteriormente es mostrada en blanco y negro con una estética correspondiente al cine silente de la época- queda claro que el artista que se representa es un hombre irreverente, carismático, seductor, talentoso, rebelde (se opone a toda clase de autoridad), algo autodestructivo cuando consume alcohol u otra clase de sustancias, con gran sensibilidad por el arte, amiguero, y con una visión única del mundo y por ende de la creación artística.  

A diferencia de otras producciones, positivamente la película enfatiza los origines judíos de Modigliani y, por otro lado, tiene una visión más idealizada del artista como amante, sus relaciones amorosas han sido más tormentosas de lo que se muestra aquí. En este caso, el filme se enfoca en la relación que él tiene con la escritora y crítica de arte inglesa Beatrice Hastings (Antonia Desplat), con quien cita a Baudelaire y Dante, pero también tienen discusiones profesionales: “yo hago arte, tú solo escribes sobre él”, a lo que ella responde que su trabajo también requiere creatividad. 

En consecuencia, el largometraje expone reflexiones sobre el campo artístico, su sistema, sobre el arte en sí, sobre el ser artista, sobre el proceso creativo, sobre vínculo entre creación y destrucción, sobre la diferencia entre “exitir y vivir” y sobre los juicios estéticos. Estos últimos encarnados principalmente en las conversaciones que mantiene con el marchante de arte polaco, Léopold Zborowski (Stephen Graham) y con el coleccionista Maurice Gangnat (Al Pacino), en quien ambos depositan las esperanzas de cambiar la situación financiera y profesional de Modi.  En una discusión entre Gangnat y Modigliani, éste con irreverencia le dice “tendrás dinero en el bolsillo, pero el gusto en el culo”, poniendo en evidencia su esnobismo.  

En conclusión, a pesar de la ambientación de época, la belleza compositiva de los encuadres, un logrado sistema de personajes y las convincentes actuaciones, por momentos la narración abusa de algunos recursos formales. También la utilización de la música en ocasiones resulta demasiado enfática o la elección de alguna canción desacertada. Aún así, este recorte de la vida de Modigliani resulta interesante, sobre todo para amantes de la historia del arte, pues es una película que se nota fue realizada por amor por el mismo. En adición, este viaje casi onírico da cuenta de lo adelantado que fue a su época, y que esa incomprensión lo llevó a morir en la pobreza, y su reconocimiento invaluable llegue post mortem como expresa el epitafio en su tumba: "La muerte lo alcanzó cuando llegó a la fama". Actualmente, Modigliani es considerado uno de los mayores artistas del siglo XX y sus obras valuadas en millones de euros. 

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