2025-05-14

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Crítica de “Las vidas de Sing Sing”: Teatro y redención en prisión con Colman Domingo

Las vidas de Sing Sing (Sing Sing, 2023) combina el drama carcelario con el impacto transformador del arte a través de Divine G (Colman Domingo), un hombre encarcelado en la prisión de máxima seguridad de Sing Sing, quien encuentra una vía de escape a su dolorosa realidad en un grupo de teatro formado en la cárcel. Conformado por otros reclusos (la mayoría de ellos se interpretan a sí mismos en el film), el grupo descubre cómo la expresión artística puede abrir puertas hacia una vida más plena.

Las cárceles han sido escenario de innumerables películas que exploran la injusticia, la lucha por la libertad y la transformación personal. En el film de Greg Kwedar, Colman Domingo ofrece un testimonio de dolor y esperanza con su interpretación. Gracias a su actuación, Las vidas de Sing Sing evita caer en los clichés típicos de las películas carcelarias, con una historia que conmueve sin perder nunca su realismo.

Inspriada en la historia real de Divine G, el filme también aborda las realidades de los prisioneros negros y latinos en un entorno tan opresivo como el de Sing Sing, donde las esperanzas parecen perdidas. Los prisioneros logran encontrar consuelo en la creación artística, mostrando que el poder de la expresión artística puede trascender mentalmente las rejas del recinto para conseguir la ansiada libertad.

Hay un interesante trabajo de los espacios. Las diminutas celdas donde duermen, el salón donde ensayan teatro y el patio en común, son los lugares públicos y privados que los personajes buscan romper con sus interpretaciones. Las tragedias de Shakespeare, o las historias de caballeros medievales, ayudan a sublimar con la representación sus limitaciones territoriales. 

El grupo de teatro funciona en muchos casos como un grupo de autoayuda, alentando y motivando a nuevos compañeros con la experiencia de otros. Con la retroalimentación del resto, muchos reclusos que parecen condenados, ya no por la justicia sino por sí mismos (como el personaje interpretado por Clarence Maclin), encuentran en el escenario una segunda oportunidad.

Las vidas de Sing Sing es un homenaje al poder del arte para sanar, transformar y ofrecer nuevas oportunidades. La película se une así a otras grandes producciones del género como Sueños de libertad (The Shawshank Redemption, 1994) o Milagros inesperados (The Green Mile, 1999), pero con un giro original al colocar a la comunidad y la creatividad como agentes de cambio.

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