2025-01-02

Malba

Crítica de "Construcción de un mundo": Minujín reinventada por Guillermo Costanzo

El universo de la artista plástica argentina Marta Minujín está compuesto no solo por una obra —hoy inobjetable y fuera de toda discusión—, sino también por un personaje que ella misma moldeó como si fuera una de sus esculturas. Es ahí donde reside el anclaje de Construcción de un mundo (2024): en la creación de un mito que eclipsó al arte y que termina convirtiéndose en su obra por excelencia.

Costanzo no solo recurre a entrevistas con personas cercanas al círculo íntimo y familiar de la artista, y a material de archivo, sino que también la sigue durante el montaje de varias de sus exposiciones, happenings e instalaciones. De esta manera, logra dar cuenta de ese mundo creado a su imagen y semejanza, que no difiere en nada del que se proyecta públicamente. Su vida es tal como la conocemos, y la investigación realizada lo confirma.

Al igual que en la obra de la artista, el realizador mezcla texturas cinematográficas, como viejas películas en Súper 8, con imágenes filmadas en el presente. También integra relatos con sobreimpresos para presentar a cada uno de los personajes que aparecen en escena, animaciones y experimenta con los encuadres, logrando un film plenamente identificable con el personaje que eligió documentar.

La construcción de este universo, acompañada por una banda sonora de Christian Basso, se despliega de forma lineal y cronológica, resaltando cómo Marta Minujín se ha moldeado a sí misma con la misma flexibilidad con la que concibe sus obras de arte. Al final, queda claro que ella misma es su mejor creación. Parafraseando a la artista: cine, cine, cine, que no es otra cosa que arte.

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