2024-10-23

Salas

Crítica de “La Leyenda del Dragón”: Un cuento oriental sin emoción alguna

La historia transcurre en la China imperial, en tiempos oscuros. Los dragones, antaño sabios aliados de los hombres, han sido perseguidos y encerrados durante años. En una remota fortaleza en las montañas, una niña ayuda al último de los dragones a escapar y se une a él en una misión para recuperar el tesoro más preciado: el último huevo de dragón, robado por un malvado hechicero que planea utilizar su potencial mágico para alcanzar la inmortalidad.

La Leyenda del Dragón (Dragonkeepe, 2024) es una película que, desafortunadamente, no logra forjar una identidad propia que la distinga del resto. Ya sea por su estética y contexto de origen asiático, que inevitablemente remite a clásicos de la animación como Mulan (1998) o Kung Fu Panda (2008), o por su premisa similar a la reciente Raya y el Último Dragón (Raya and the Last Dragon, 2021), el film de Simó y Li se siente reiterativo y poco innovador. Además, su ejecución no se destaca ni introduce ideas que resulten particularmente interesantes. De hecho, en varios momentos la película se torna monótona, con un guion que parece priorizar el drama y la oscuridad del primer acto—que por momentos llega a ser cruel para el espectador—con la intención de crear una obra más adulta. Sin embargo, se olvida de incluir secuencias humorísticas que alivien el tono dramático y ofrezcan un respiro al público.

Incluso en la batalla final, que ocupa gran parte del segundo acto y busca abarcar el contenido épico, la película no logra hacer efectivos los ideales planteados anteriormente ni generar escenas de acción memorables que aporten algo novedoso. En esencia, la película parece un interminable carrusel de propuestas que podrían enriquecer la trama y el desarrollo de Ping, la protagonista, pero que nunca llegan a concretarse ni a establecerse dentro de la narrativa. Es como si el film nunca lograra definir lo que realmente quiere presentar.

Otro aspecto problemático es la estructura narrativa. La película parece saltarse un segundo acto coherente, dejando un vacío entre un confuso primer acto, en el que la presentación de personajes es poco clara, y un tercer acto donde se intentan resolver problemas introducidos de manera apresurada. Esta ausencia se hace especialmente evidente en la relación entre Ping y el dragón, ya que aunque ella es la elegida para recuperar el último huevo, la conexión entre ambos no logra desarrollarse de manera convincente ni resulta relevante para el futuro de la historia.

A pesar de todo, La Leyenda del Dragón cuenta con algunos puntos a favor, como su atractiva estética oriental, una animación visualmente agradable y la ambición de ofrecer una narrativa más seria y dramática de lo habitual en este tipo de producciones. Sin embargo, estos aspectos positivos quedan opacados por la falta de cohesión y claridad en la película, donde ni siquiera los propios personajes parecen saber cuál es su verdadero objetivo.

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