2024-09-24

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Crítica de "Porno y helado - Temp. 2": Martín Piroyansky regresa con más humor absurdo y música de rock

Porno y helado (2024) continúa las desventuras del excéntrico trío compuesto por Pablo (Piroyansky), Ramón (Nachito Saralegui) y Ceci (Sofía Morandi). En esta entrega, los personajes buscan expandir los límites de su banda de rock, "Los débiles mentales", en el festival Normapalusa, enfrentándose a un sinfín de situaciones absurdas que ponen en jaque su amistad y su sueño de fama.

A medida que la banda alcanza reconocimiento tras el final de la primera temporada, el éxito trae consigo problemas inesperados. El ego de Pablo, las deudas, el miedo a la vejez, una tormenta apocalíptica, los fans obsesivos y los conflictos amorosos complican la vida del grupo, añadiendo tensión y caos a sus relaciones.

Esta temporada profundiza en el estilo absurdo de comedia que hizo popular a Porno y helado. Los seis episodios, de aproximadamente 30 minutos cada uno, presentan situaciones que rozan lo ridículo, manteniendo la fórmula de la serie: humor ácido, referencias a la cultura rockera y la incapacidad de los protagonistas para enfrentar conflictos de cualquier índole.

Uno de los episodios más divertidos es el de la "secta de los rollingas", que se burla de los estereotipos y clichés de la tribu amante de Los Rolling Stones, y cómo los protagonistas se ven arrastrados por un ambiente que los supera. Además del elenco principal, esta nueva temporada introduce a los personajes de Santiago Talledo, Matías Mayer, Gimena Accardi, Elíseo Barrionuevo y Ángela Torres, quienes aportan nuevas dinámicas y problemas para los protagonistas.

La serie mezcla referencias culturales con humor paródico, al abordar el thriller psicológico, el género catástrofe y la película de juicios, e incluso alusiones al cine argentino con, por ejemplo, Nueve reinas (2000). Pero también hay varias ironías en el bar Oxford sobre la grieta social, las ideas de libertad que no llevan a ningún lado, y los comentarios reaccionarios en la radio de los taxistas.

Porno y helado consigue mantener el espíritu irreverente y surrealista que caracterizó a la primera entrega. Tal vez no genere la misma sorpresa que su debut, pero esta continuación ofrece un reencuentro con un universo delirante, protagonizado por actores dispuestos a reírse de todo y de todos.

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