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Crítica de “El Pingüino”: Colin Farrell se convierte en un capo criminal de Ciudad Gótica
El Pingüino (The Penguin) nos sitúa una semana después de los eventos de Batman, en un Gotham caótico tras la muerte de Carmine Falcone. El inicio de la miniserie nos adentra en la vida de Oswald “Oz” Cobblepot, conocido como El Pingüino, un personaje lleno de ambiciones y sombras que está en ascenso para convertirse en un capo criminal. Colin Farrell brinda una interpretación magistral y construye un Oz misterioso, complejo y peligroso, pero aun en la búsqueda de hacerse un lugar y generar su propio poder.
La miniserie comienza con un fuerte e impactante quiebre: la impulsiva decisión de Oz de asesinar a Alberto Falcone, hijo de Carmine, cuando éste se burla de sus ambiciones, incluso riéndosele en la cara. Este momento nos expone su violencia y tenebrosidad, dejando en evidencia que subestimarlo es un error fatal. La narrativa explosiva continuará con la aparición de Víctor Aguilar, un joven ladrón que, al ser reclutado por Oz, se convierte en un inesperado aprendiz. El novato será clave para, con sus interacciones, explorar la dimensión más humana del Pingüino. Este vínculo maestro-alumno nos permite ver cómo Cobblepot, en medio del caos, encuentra formas de manipular y dominar tanto el crimen como a las personas, a medida que crece su ambición y, por ende, su poder.
La introducción de Sofia Falcone, interpretada por Cristin Milioti (Palm Springs, Cómo conocí a tu madre), cuya ambigüedad y locura dan vida a una enemiga formidable para Oz, es uno de los grandes aciertos de la miniserie. Sofia, recién salida del Asilo Arkham, está lista para reclamar el poder que cree merecer, y su enfrentamiento con el Pingüino es la clave de una narrativa que promete una guerra feroz por el control de Gotham. Desde un primer momento, desde una primera mirada, la tensión entre ambos personajes crece en profundidad y magnifica el conflicto de la serie. Es un enfrentamiento de personajes complejos, con varias capas, lo que representa una lucha indescifrable, repleta de matices y sorpresas.
La dirección de Craig Zobel (Mare of Easttown) es precisa, logrando mantener la oscuridad y la brutalidad de la Gotham de Matt Reeves, y con la calidad que los productos de HBO nos acostumbró. La miniserie recordará el estilo de las mejores series de mundos criminales como Los Soprano o The Shield, y la ambición y complejidad de los personajes de El padrino (The Godfather, 1972). Zobel explora el laberinto moral de la humanidad, pero también mantiene el pulso visual y temático de Batman. Esta historia de ascenso criminal se conecta con el universo del Caballero Oscuro, pero apartándose del enfoque detectivesco para centrarse en el conflicto de poder.
Gracias a algunos gestos y acciones, el antihéroe de Colin Farrell nos traerá a la mente a Tony Soprano, pero con una inseguridad latente que lo hace aún más impredecible. En El Pingüino, la burla es su peor enemigo, y aquellos que lo subestimen cometerán un error. Con una mezcla de convicción, audacia, oscuridad y astucia, Cobblepot se prepara para reinar en el submundo criminal de Gotham. Él no es solo un villano; es un ambicioso estratega que, poco a poco, buscará hacerse de más poder y lograr su coronación como capo criminal.