Festival de Locarno
Crítica de “México 86”: César Díaz y un drama de espionaje y maternidad
México 86, la nueva obra cinematográfica del director guatemalteco César Díaz, presentada en la Piazza Grande del Festival de Locarno, es un potente drama que explora las profundidades de la maternidad en medio de una feroz lucha política. Bérénice Bejo, acompañada por Matheo Labbé y Leonardo Ortizgris, encarna a María, una activista guatemalteca que huye de la dictadura militar de su país en 1976. Obligada a dejar a su hijo Marco al cuidado de su madre, María continúa su labor como espía encubierta para una milicia rebelde que busca derrocar al régimen.
Diez años después, María se encuentra en un conflicto interno devastador cuando descubre que su madre no puede seguir cuidando de Marco debido a una enfermedad terminal. Aunque los superiores de María le prohíben reunirse con su hijo, alegando que pondría en riesgo las operaciones del grupo, el amor maternal la impulsa a cuestionar su compromiso con la revolución.
Bérénice Bejo brilla en su papel, capturando de manera conmovedora la lucha interna de María entre su deseo de ser madre y su convicción como revolucionaria. Esta dualidad es el corazón de “México 86”, donde el deber y el amor se enfrentan en un contexto de alta tensión política.
El joven actor Matheo Labbé aporta una interpretación destacada como Marco, el hijo de María, cuya relación con su madre está marcada por el resentimiento y la incomprensión. Su deseo de llevar una vida normal se convierte en el reflejo de los dilemas que sufre María, intensificando el drama familiar en un escenario ya de por sí cargado de tensiones.
Leonardo Ortizgris, en su papel como amante y aliado de María, completa el triángulo emocional de la película. Su personaje, que también trabaja en la resistencia, se convierte en una figura paterna para Marco, añadiendo una capa extra de complejidad a la trama.
La ambientación de la película también merece mención especial. Con una fiel recreación del México de los años 80, México 86 no solo capta la atmósfera política del país, en pleno proceso de cambio y crecimiento, sino que también introduce elementos culturales clave, como el Mundial de Fútbol de 1986, un evento que sirve de telón de fondo para la acción.
El director César Díaz, basándose en sus propias experiencias, consigue tejer una historia que, aunque personal, tiene resonancia universal. Al igual que en su anterior trabajo, Nuestras madres (2019), Díaz explora el impacto de la dictadura en las familias guatemaltecas, pero en México 86 lo hace con un enfoque más íntimo y emocional, logrando una película que es tanto una reflexión profunda sobre la maternidad como una emocionante narrativa de espionaje.