Teatro La Comedia
Crítica de "Monchito viejo nomá!": Un pregón del chamamé como festejo humano y vital
La música y la danza litoraleñas poseen varias formas, singularidades y estilos. En su mayoría tienen origen europeo, pero hace varios siglos para acá se fueron mimetizando e interculturalizando con la región del Noreste Argentino (NEA). La Mesopotamia y el Litoral, que incluye las provincias de Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Chaco y Santa Fe. Además de influencias de los estados de Rio Grande Do Sul, Santa Catarina y Paraná del Brasil, más lo guaranítico del Paraguay. Ritmos como el chamamé, el rasguido doble, la chamarrita, la ranchera, el valseado, el schotis, la galopa y la polca. Asimismo como danzas prácticamente todas se bailan en pareja enlazada. Y entre sus principales artistas e intérpretes (casi todos ejecutantes del acordeón o el bandoneón) podemos citar a grandes históricos ya fallecidos como Tránsito Cocomarola, Tarragó Ros, Ernesto Montiel, Isaco Abitbol, Blas Martínez Riera (“Blasito”) y en especial a Ramón Ayala (“El Mensú”), quien era guitarrista, pintor y creador del ritmo Gualambao.
Si hay un género más identificatorio de la zona, ese es el chamamé. El que a su vez tiene diversas versiones como el orillero, el canguí, rory, café. Y el chamamé maceta quizás el más reconocido por su ritmo vivo, especial de bailongos y festivales. Y aunque su germen principal se encuentre en Corrientes, su expansión ha sido globalmente regional. Incluyendo la provincia de Santa Fé, siendo la ciudad de Rosario –en la década del 40- un gran polo del movimiento chamamecero. Y la gran Meca para los chamameceros fue a principios de los 60, el Rancho del acordeonista Ramón Merlo, quien acompañado por sus hijos, preparaban además del baile y los recitales, unos asados y achuras impresionantes.
Y llegamos acá a su hijo más conocido y famoso: Omar Ramón. O sea Monchito Merlo, quien nació en esta ciudad santafecina el 19 de enero de 1954. Heredero dilecto y directo de su padre Ramón tanto en el instrumento como en el género chamamecero. A los 15 años debutó grabando su primer disco –ya lleva más de 45 álbumes- y es posiblemente uno de los músicos más queridos y requeridos en su rubro. Tan es así que uno de los entrevistados, el querido acordeonista Raúl Barboza (porteño, pero hijo de correntino y de santafecina, y radicado en París hace 37 años) lo coloca a Monchito bien arriba: “Yo creo que Monchito Merlo, siendo como es él está trabajando para los hombres del pueblo guaraní, los hombres de bombacha y bota, pero no de los que se visten para las fiestas, sino de los que viven así. El hombre y la mujer que va a bailar tienen que saber que su artista los ama. Y eso es todo”.
Así es como lo muestra y presenta el director de Monchito viejo nomá! (2024), Ignacio Blaconá, también rosarino, periodista y realizador, quien se había acercado previamente a este mundo de la música con un anterior documental, Hoy toca Isaco (2015) sobre el ya nombrado pionero Isaco Abitbol. El director propone que los propios colegas músicos, instrumentistas y compositores los describan de tal manera que realizan una vivisección de las melodías, de la técnica, del fraseo, de la manera de “decir” con el acordeón. Como es habitual en este tipo de película de testimonios y tributos, hay muchas fotos históricas, familiares, afiches de presentaciones, tapas de discos, algunos audiovisuales de antaño y por supuesto la opinión a cámara de quienes lo conocieron y de su público seguidor. Y de él mismo, por supuesto. Hay quien afirma que Monchito “Te lleva desde el abismo a la gloria”. O de comparar su éxito y trascendencia con Michael Jackson, dado que un tema suyo “Jineteando en tostado” fue grabado e interpretado por el Conjunto Ivotí, y que vendió más discos que el álbum “Thriller” en el año 1983.
Hay quienes hasta se sorprenden por el hecho de reivindicar esta ciudad –Rosario- creyendo que solo Corrientes o las provincias mesopotámicos se nutren del género del chamamé. Y es un error histórico cultural sobre la base de la desinformación. Sobre esta cuestión hace referencia de manera cuasi arrogante, un mojón contemporáneo del instrumento y del ritmo, el curuzucuateño Antonio Tarragó Ros al afirmar que “Yo siempre digo que Rosario es cuna del chamamé. Si no fuera por Rosario, el chamamé hubiera desaparecido, porque en Corrientes se la consideraba una música sin importancia, avergonzante. El que quiera opinar lo contrario que me diga cuántas veces en un baile de recepción en el Club Social tocó Cocomarola. No me mientas a mí”.
Mientras transcurre el film además de las opiniones y palabras, vamos conociendo los gustos, rutinas y rasgos de Monchito Merlo. Como buen rosarino le encanta –y práctica- el fútbol y se reconoce como hincha de Newels (¡No todos los grandes artistas son de Rosario Central!). Es fumador y consume chupetines, hace años que usa boina arriba y fuera del escenario. Como buen supersticioso, no deja de poner siempre la estampita de San Pugliese donde ensaya o da recitales. Trasnochador a pleno. Compone de noche y de madrugada. Se levanta al mediodía del día siguiente. Con su conjunto se la pasa de gira por el país. Ha realizado tours musicales de recitales y presentaciones desde Ushuaia hasta Misiones. Dicen que tiene el record en agrupaciones en Argentina de traslados y conciertos.
Es notorio lo muy querido que es Monchito Merlo, y sin duda sabe dar en la tecla con el gusto popular. Una vez en el Festival Nacional del Chamamé en Federal, provincia de Entre Ríos, en 2022, empezó una lluvia, que pasó a copiosa, con estruendos y relámpagos. Pero MM con su conjunto cerró la lista de artistas bien entrada la noche y la gente volvió y llenó el campo bailando, aullando sus sapucay que sonaban más fuertes que los truenos!!! Su música, sus presentaciones igualan a los títulos de algunas de sus canciones. El ambiente que crea es "Con olor a pasto". Su arte es "De tierra adentro" y lo lleva a una "Tierra sin frontera". Hace cantar a todos "Entre chamamé y sapucay" y "Allá en la tierra sin mal". Y gracias a "El swing de mi acordeón", la gente danza porque "Hay un baile en el campo". Gritando, festejando, "Zapateando", Monchito Merlo crea una "Fiesta campera y criolla".
Al igual que en su documental Hoy toca Isaco, Ignacio Blaconá vuelve a utilizar la visión y las palabras de los tres acordeonistas más conocidos por los espectadores y oyentes. Ellos son Raúl Barboza, Antonio Tarragó Ros y el misionero de Apóstoles, Chango Spasiuk. Quien se refiere al hábitat del rosarino: “No es un tipo que esté desconectado de su lugar. Ésta es su región y él la cuenta y la expresa como muy pocos. O la cuenta y la expresa de una manera muy definida y es imposible vivir acá y no sentirse identificado con su forma. Es un músico popular”.
Y tanto el Chango como Monchito, ya habían participado en otra película, pero de otro origen. Se llama Chamamé, es un documental de producción alemana rodado en nuestro país entre 2005 y 2006, pero solamente exhibido en el Festival del Cine Alemán en Buenos Aires en 2007. Con dirección y coproducción de -la debutante nacida en Hamburgo- Cosima Lange y en donde también aparecen entrevistados la cantante, guitarrista y compositora correntina (de Paso de los Libres) Gicela Méndez Ribeiro y el compositor y cantante correntino Alberto Bofill, quien falleció luego de esta intervención y a quien está dedicado el film.
Monchito Merlo quien se dio el lujo, entre otros asuntos, de tocar con su banda que incluía a sus hijos Simón y Ramón, invitado por Horacio Guarany; es sinónimo de alegría, baile y sonrisas. Es muy grato todo el clima que se vive a lo largo del film. Ahí se aprecia la mucha candidez y ternura que exponen los entrevistados y especialmente el propio Monchito. Más allá de los gustos sonoros que tenga cada uno, este es muy disfrutable. Al decir de la ahijada de Monchito, la acordeonista y compositora Sol García: es una música y un estilo de chamamé que es de otro planeta.