2018-04-12

Gaumont

Crítica de "Las Vegas": Vacaciones en familia con Wos y Pilar Gamboa

Dicen que hacer reír es mucho más difícil que hacer llorar en el cine, y Villegas apuesta todo con un guion que transita el humor a partir del gag a un nivel de “tiroteo” con el que el espectador empatiza y deconstruye a cada uno de los personajes de este film coral.

Las Vegas comienza con un cuadro de situación particular. Una mujer, Laura (Pilar Gamboa), le grita al chofer de un micro de larga distancia para saber el tiempo de demora hasta que un nuevo ómnibus les permita alcanzar su destino final, Villa Gesell. Laura exige una respuesta exacta, pero el chofer sigue con sus cosas. Su hijo Pablo (Valentín Oliva/Wos) se une a la situación, y lo que empieza como una anécdota termina convirtiéndose en el inicio de un viaje que transformará a cada uno de los protagonistas.

El director pinta de cuerpo entero a sus personajes, moldeándolos a pocos minutos de iniciado el viaje a partir de los detalles que los configuran (vestimenta, aspecto físico, accesorios, gustos), pero principalmente, desde lo verbal. La palabra define no solo las acciones, sino que contextualiza y contrasta a cada uno de los integrantes de la propuesta.

Laura, en oposición a Pablo, habla, grita y discute mucho. Pablo se refugia en la música y en los cientos de CD’s que lo acompañarán durante su breve estadía en la costa. En un paso de comedia único, se toparán con Martín (Santiago Gobernori) y Candela (Valeria Santa), el exmarido de Laura y su actual pareja. A partir de allí, el humor cede sin presión el espacio para el romance, o mejor dicho, el reromance, el despertar sexual y la definición de situaciones.

El guion privilegia el gag y el humor físico, descubriendo vínculos, costumbres e idiosincrasias de la vida frente al mar durante los períodos de descanso. Con la recurrencia de algunos punchlines, también se configura el contrato de lectura de esta película amena, que cuenta con una banda sonora envolvente que unifica las acciones.

Las Vegas es una película que cuida sus encuadres y tomas, destacando una vez más el clasicismo con el que Villegas se acerca al cine. En esta oportunidad, privilegia los diálogos y el chiste visual para desarmar los conflictos. Hay una escena en un boliche que es digna de una sitcom: todos deciden ir a bailar para terminar la noche. A los cuatro personajes se suma la guardavidas (Camila Fabbri) que Pablo pretende conquistar. Bailan al ritmo de un tema, y Laura, al quedar sin pareja, genera su propio baile antes de retirarse. Esta escena recuerda a un capítulo de The Nanny en el que Fran Drescher asume su soledad sin renunciar a su entretenimiento.

Eso resume al film: una propuesta que intenta aportar al cine un entretenimiento inteligente, alejado de estereotipos y utilizando recursos que pocas veces funcionan en nuestra pantalla. Pilar Gamboa deslumbra con otra interpretación sostenida y constante, completándose en la interacción con cada uno de los personajes de esta agradable y divertida comedia.

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