Lo que el cine latinoamericano sabía de la mesa de juego antes de que México subiera el IEPS al 50 %

El aumento del IEPS a las apuestas en México abre una lectura sobre el dinero, el azar y sus intermediarios en el cine latinoamericano. De "El aura" a "El gallo de oro", las películas muestran las relaciones de poder que atraviesan el juego y la pregunta por quién controla cada apuesta.

Lo que el cine latinoamericano sabía de la mesa de juego antes de que México subiera el IEPS al 50 %
viernes 02 de octubre de 2026

En El aura (2005), Ricardo Darín interpreta a un taxidermista epiléptico que fantasea con el robo perfecto y termina en un bosque de la Patagonia estudiando el camión blindado que traslada la recaudación de un casino. Fabián Bielinsky filmó esa obsesión con una frialdad casi contable, y el documental Nueve auras de Mariano Frigerio, que repasamos en esta crítica, recuerda la autoexigencia con la que el director preparaba cada película.

Esa fascinación por el dinero que cambia de manos sobre un tapete tiene ahora un contrapunto muy concreto en México. Desde el 1 de enero de 2026, la tasa del IEPS a los juegos con apuestas y sorteos pasó del 30 % al 50 %, y el gravamen alcanza también a las plataformas extranjeras sin establecimiento en el país que reciben jugadores mexicanos. Para quien juega desde el celular, la reforma vuelve más útil distinguir entre operadores con permiso federal y el resto, una tarea para la que sirve la comparativa de casinos en línea que Bookies.com mantiene para el mercado mexicano.

Una reforma pensada contra el lavado de dinero

El decreto se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025, después de que el Senado aprobara la minuta el 28 de octubre con 76 votos a favor y 34 en contra en lo particular. El argumento oficial fue que una tasa más alta obliga a los contribuyentes a transparentar sus ingresos y reduce los espacios para operaciones ilícitas, un razonamiento que el cine de atracos siempre intuyó cuando ponía a sus personajes a seguir el rastro del efectivo.

No todos quedaron convencidos. El despacho BDO México advirtió en diciembre que el decreto no explica por qué la cifra elegida fue 50 y no otra, y sugirió el juicio de amparo como vía para discutir su proporcionalidad. La misma reforma contempla el bloqueo temporal de servicios digitales para las plataformas extranjeras que no cumplan, una herramienta que hasta ahora se asociaba más con el IVA de las apps de streaming que con las mesas de juego. Cómo se repartirá el costo entre operadores y jugadores todavía no se ve en las cifras públicas.

El gallo de oro y la tradición mexicana del azar

México tiene una película fundacional sobre esto. El gallo de oro (1964), de Roberto Gavaldón, adaptó un relato de Juan Rulfo con guion de Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez, y siguió a Dionisio Pinzón, un pregonero pobre que asciende por los palenques y las mesas de baraja de las ferias hasta quedar atrapado en ellas. Ignacio López Tarso le dio a ese hombre una dignidad que la historia le va quitando escena tras escena.

Arturo Ripstein volvió al mismo cuento en 1986 con El imperio de la fortuna, más sucio y menos romántico, como si veinte años después ya no quedara lugar para el encanto del jugador. Ninguna de las dos películas predica. Muestran la apuesta como un sistema con reglas, intermediarios, deudas y gente que cobra, que es justo lo que una ley fiscal intenta describir con otro lenguaje.

El jugador como personaje en el cine argentino

El cine argentino eligió otro tono. En La suerte en tus manos (2012), Daniel Burman puso a Jorge Drexler en la piel de Uriel, un jugador de póquer recién divorciado que se reencuentra con un amor de juventud interpretado por Valeria Bertuccelli. La mesa funciona ahí como refugio de alguien que prefiere controlar las cartas antes que su propia vida, y Burman la filma sin dramatismo, casi como una oficina.

Rudo y Cursi (2008), de Carlos Cuarón, unió ambas tradiciones desde una producción de Cha Cha Chá en la que también participó Alejandro González Iñárritu, que acaba de estrenar Digger. Diego Luna interpreta a Beto, un portero de futbol cuya adicción a las apuestas le cuesta más que cualquier gol recibido, y la película nunca le perdona la deuda.

Quién está del otro lado de la mesa

Cuando la ficción termina, la pregunta práctica se parece a la que se hace cualquier espectador después de ver a Pinzón perderlo todo: quién está del otro lado. En México, los permisos para operar juegos con apuestas los otorga la Dirección General de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación, bajo una Ley Federal de Juegos y Sorteos que data de 1947, y ese número de permiso debería aparecer en el sitio de cualquier operador serio.

Una guía publicada por El Imparcial de Oaxaca sobre cómo encontrar un casino online seguro y legal en México repasa esos requisitos con más detalle. Conviene leerla sabiendo que es anterior al aumento del impuesto, porque el panorama fiscal que describe ya cambió.

Una mesa con un personaje nuevo

El cine latinoamericano entendió hace décadas que una mesa de juego cuenta quién tiene el dinero y quién lo arriesga. La reforma del IEPS agrega un personaje que casi nunca salió en pantalla, el recaudador, y lo sienta en primera fila.

Si Bielinsky hubiera filmado El aura en 2026, tal vez el camión de la Patagonia llevaría menos efectivo y más comprobantes fiscales. Para el espectador mexicano que juega, la lección es menos cinematográfica y bastante más simple: revisar el permiso antes que el bono.

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