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Crítica de "The Designer is Dead": la moda después de Miguel Adrover
En The Designer is Dead (2025), la desaparición de Miguel Adrover funciona menos como un misterio que como una pregunta dirigida a la moda: ¿qué lugar reserva la industria para quienes se niegan a separar la creación de sus convicciones? Gonzalo Hergueta encuentra en el diseñador mallorquín una figura desde la cual discutir el éxito, pero también sus condiciones. Adrover llegó a Nueva York, obtuvo el reconocimiento del CFDA, recibió el respaldo de Anna Wintour y fue señalado como una promesa del sector. Después quedó fuera del circuito y regresó a Mallorca. La película propone que aquel recorrido no puede leerse solamente como una caída: también fue el resultado de una forma de trabajar que el mercado podía celebrar, aunque no necesariamente sostener.
A través de archivos, registros de desfiles y testimonios como los de Jennifer Hoffman y la crítica Robin Givhan, The Designer is Dead reconstruye el camino de un creador que utilizó la ropa para hablar de multiculturalismo, desigualdad y pertenencia. Sus colecciones incorporaban prendas usadas y materiales descartados cuando la sostenibilidad todavía no integraba el vocabulario habitual de las marcas. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 modificaron tanto el clima cultural de Nueva York como la recepción de su trabajo y marcaron un quiebre en su carrera. Hergueta acompaña ese desplazamiento desde las pasarelas hasta la Mallorca rural, donde Adrover encontró en la fotografía y el autorretrato otra manera de producir imágenes. La frase que da nombre al documental —“el diseñador Miguel Adrover ha muerto”— no anuncia el abandono de la creación, sino la ruptura con el personaje que la industria había construido alrededor de él.
El principal acierto de Hergueta consiste en no convertir esa historia en una elegía por el talento incomprendido. El montaje pone en relación dos tiempos: el de una moda que rechazaba o neutralizaba las ideas de Adrover y el de un presente que las incorporó a su discurso. La reutilización, la diversidad cultural y la responsabilidad ambiental ocupan hoy campañas, pasarelas y estrategias comerciales; en su obra, en cambio, no aparecían como consignas, sino como una posición frente al mundo. Allí se encuentra la tensión que sostiene la película. Adrover no quedó al margen por falta de reconocimiento, sino porque su concepción de la ropa chocaba con un sistema que necesita transformar toda ruptura en producto. Su historia expone la capacidad de la industria para apropiarse de una idea mientras aparta a quien la llevó hasta sus últimas consecuencias.
Estrenado en el Atlàntida Mallorca Film Fest de 2025 y presentado después como película de clausura de Made in Spain en el Festival de San Sebastián, el documental devuelve a Adrover al espacio público sin clausurar las contradicciones de su recorrido. Su regreso no adopta la forma de una revancha ni de una restauración tardía: permite comprobar que el creador siguió trabajando cuando la moda dejó de mirarlo. The Designer is Dead termina hablando, entonces, de algo más que un diseñador apartado de las pasarelas. Habla de una industria que confunde permanencia con éxito y de un artista que, al retirarse de ella, conservó la posibilidad de decidir qué hacer, qué decir y cómo representarse. El diseñador podía morir; la mirada que había construido, no.