2026-08-03

Filmin

Crítica de "¿Y ahora? Recuérdame": filmar para seguir viviendo

Pocas películas consiguen que casi tres horas de duración transcurran con la naturalidad de un diario íntimo. ¿Y ahora? Recuérdame ( E Agora? Lembra-Me, 2013) podría resumirse como el registro de un hombre que convive desde hace casi dos décadas con el VIH y la hepatitis mientras se somete a un tratamiento experimental. Sin embargo, reducir la película a esa premisa sería ignorar la amplitud de una obra que utiliza la enfermedad apenas como punto de partida para pensar el amor, el tiempo, la memoria y el propio acto de filmar.

Joaquim Pinto no construye un documental sobre el VIH. Construye una película sobre la vida mientras el cuerpo se deteriora. Instalado junto a su compañero Nuno Leonel en un terreno rural del Portugal peninsular, registra una cotidianidad atravesada por el trabajo, los animales, la naturaleza y la espera. La sequía que amenaza el paisaje y los incendios que acechan el campo dialogan silenciosamente con un organismo sometido al desgaste de la enfermedad y a los efectos imprevisibles de una medicación aún en fase experimental.

El viaje a Madrid para participar en un ensayo clínico podría haber sido el eje dramático del relato. Pinto, sin embargo, evita cualquier estructura convencional. La cámara permanece siempre cerca de los pequeños acontecimientos, de las conversaciones, de los silencios y de las transformaciones casi imperceptibles del cuerpo. La película nunca dramatiza el sufrimiento; lo incorpora como una condición más de la existencia.

La memoria ocupa un lugar central. Los tratamientos afectan la capacidad de recordar y el propio título adquiere entonces una dimensión literal. Filmar parece convertirse en una forma de resistir el olvido, de fijar una experiencia que amenaza con desvanecerse. La cámara funciona como un cuaderno de notas, pero también como una herramienta para ordenar el pensamiento cuando la memoria comienza a fragmentarse.

En ese recorrido, Nuno Leonel deja de ser un observador para convertirse en una presencia indispensable. Su relación nunca es presentada como un ejemplo ni como una declaración política, sino como la expresión cotidiana de un vínculo construido sobre el afecto, el cuidado y la complicidad. La extensa escena de sexo entre ambos, filmada con absoluta naturalidad, no busca provocar ni romper tabúes. Su sentido es otro: afirmar que el deseo y el placer siguen formando parte de la vida incluso cuando la enfermedad parece ocuparlo todo.

Pero ¿Y ahora? Recuérdame tampoco permanece encerrada en la experiencia autobiográfica. Pinto convierte su diario personal en un ensayo donde dialogan el cine, la filosofía, la política y la literatura. Pasolini, Godard, Raúl Ruiz, Serge Daney y muchos otros aparecen como compañeros de pensamiento antes que como simples referencias cinéfilas. Del mismo modo, la crisis económica europea y las transformaciones sociales del continente encuentran un lugar dentro de una película que nunca separa la experiencia individual del contexto histórico en que ocurre.

Esa libertad también se manifiesta en la forma. Pinto combina registros digitales, imágenes en Súper 8, fotografías, collages, textos sobreimpresos, aceleraciones, ralentís y materiales de distinta procedencia sin que la película pierda unidad. Cada recurso parece responder a una necesidad expresiva antes que a un gesto de experimentación formal. Resulta todavía más asombroso saber que buena parte del trabajo técnico —fotografía, montaje y un diseño sonoro de extraordinaria riqueza— fue realizado por el propio Pinto junto a Nuno Leonel.

Lo más admirable de ¿Y ahora? Recuérdame es su capacidad para hablar de sí mismo sin caer nunca en el narcisismo. Pinto convierte su experiencia en un punto de encuentro con los demás, entendiendo que toda enfermedad también implica una manera distinta de mirar el mundo. Su película no busca despertar compasión ni ofrecer lecciones de vida; propone algo mucho más complejo: aceptar la fragilidad como una condición inseparable de la existencia.

Más que un documental autobiográfico, ¿Y ahora? Recuérdame es un ensayo sobre el tiempo y la memoria, una celebración del amor como forma de resistencia y una demostración de que el cine puede convertirse, al mismo tiempo, en refugio, testimonio y acto de supervivencia.

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