Protagoniza la segunda temporada de "The Agency"
Michael Fassbender: "Intento que la pantalla sea un espejo donde el público pueda reconocerse"
Michael Fassbender retorna a la pantalla chica con un rol que da cuenta de su versatilidad. Con el estreno de la segunda temporada de La agencia (The Agency, Paramount+), el nominado al Oscar por 12 años de esclavitud ingresa nuevamente en la piel de Brandon "Martian" Colby, un espía atrapado en una asfixiante red de traiciones. En esta entrega de 10 episodios, el cerco se estrecha de forma implacable sobre el protagonista luego de que se convirtiera en agente doble. Fassbender eleva la tensión psicológica en un laberinto geopolítico donde cada mentira puede tener consecuencias muy caras.
En una conferencia que mantuvo con la prensa internacional, Fassbender nos habla sobre los secretos detrás de la evolución de su personaje. Y, desde EscribiendoCine, le preguntamos sobre la posibilidad de empatizar con Martian, particularmente cuando se explora su vulnerabilidad: “Bueno, ya sabés, definitivamente siento empatía”, respondió. Y amplió su idea: “Intento encontrar conexiones y comprender a los personajes. Lo que realmente me gusta hacer es provocar al público. Creo que parte de mi trabajo consiste precisamente en eso: incitar a la audiencia a hacerse preguntas y a reflexionar. Por eso busco personajes complejos, que no sean de blancos o negros, sino que se muevan en una zona gris. Sin duda, él ha hecho cosas más que cuestionables… diría que bastantes veces, dado su trabajo. Y luego está esa cuestión del valor: el valor de la vida humana y el momento en que se rompen los límites morales. Una vez que cruzás la línea, resulta más fácil volver a hacerlo la siguiente vez. Pero, al fin y al cabo, también intento que la pantalla actúe como un espejo donde la gente pueda reconocer algo de sí misma en el personaje; espero que eso haga que se sientan atraídos por él. Ya sea por fascinación, intriga o incluso empatía en ciertos momentos. Y creo que la relación con su hija brinda al público una oportunidad real de ver el potencial de una persona diferente, y de imaginar lo que podría haber sido”.
Tratándose de una segunda temporada, Fassbender tuvo la posibilidad de establecer una comparación sin marginar la idea del arco dramático de su personaje, pero también de la historia. “Creo que la primera temporada se desarrolló a fuego lento, sobre todo en los primeros dos, tres o cuatro episodios, donde se presenta el mundo en el que nos movemos y a los personajes que giran en torno a él”. Y completó su idea: “Es como una novela que va desvelando distintas capas a lo largo de esos episodios iniciales. Luego, la acción se intensifica, la tensión aumenta y el ritmo cambia. Lo que yo esperaba, y lo que lograron los guionistas, era que ese ritmo nos llevara desde el primer episodio de la segunda temporada hasta el final de esta. La energía que se generó en los últimos episodios de la primera temporada no decae; esa sensación de inquietud se mantiene hasta el último episodio de la segunda”.
El actor, además de ser el protagonista, participa como productor. Desde este rol, sostuvo que “pudo trabajar estrechamente en el montaje y en todo el proceso de ambas temporadas”. Y agregó: “He podido ver cómo los personajes cobran protagonismo por mérito propio. Todos están ahí por una razón; no hay nada superfluo en esta serie, es una historia muy directa y concisa. Lo que al principio parece algo más minucioso o detallado, empieza a desarrollarse plenamente en esta segunda temporada. Me entusiasmaba volver a este mundo y ver la evolución de Martian a medida que se siente acorralado. Resulta interesante observar cómo se ve obligado a actuar; en esta segunda temporada se vuelve más temerario, realmente por necesidad. También me interesaba explorar su estado mental: ¿está perdiendo la cabeza? Es esa idea de que la genialidad y la locura a menudo van de la mano. Y quería jugar un poco con eso, porque al final te das cuenta de que él sigue llevando tres o cuatro jugadas de ventaja. Pero también me gusta jugar con esa idea ante el público, para que se pregunten si ha perdido el juicio”.
Finalmente, también hubo oportunidad de que Fassbender reflexionara sobre cómo es meterse dentro de un personaje para el cual fingir forma parte de su labor diaria: “Creo que lo que realmente se percibe es el sacrificio personal y el aislamiento, así como la enorme dificultad de mantener relaciones basadas en la verdad; eso es algo que vemos con su hija. Y fue algo evidente desde la primera temporada. Le miente sobre quién es el dueño del apartamento; es una mentira totalmente innecesaria. Y yo me preguntaba: ‘¿Por qué hizo eso?’. Pero es que mentir se ha entretejido en su vida cotidiana. Se ha convertido en un mecanismo de defensa al que, en cierto modo, se ha aferrado. También está esa idea de vivir bajo un zumbido constante de paranoia; ese es el estado habitual en el que viven estas personas”.