Gaumont
Crítica de "Amor Travesti": Lucrecia Mastrangelo y un documental entre lo íntimo y lo político
Aurora tiene 19 años y atraviesa una transición mientras empieza a imaginar la vida que quiere construir. Amor Travesti (2025), de Lucrecia Mastrangelo, la acompaña en ese momento donde las certezas todavía son pocas y cada decisión parece abrir una pregunta nueva. El documental sigue sus conversaciones con la madre, los proyectos que empiezan a tomar forma y las dudas que aparecen en el camino, pero nunca organiza ese recorrido como una historia de superación. Lo que le interesa es otra cosa: observar cómo una identidad se va moldeando en la experiencia cotidiana.
Esa decisión también define la forma de filmar. Mastrangelo prescinde de la explicación permanente y confía en la fuerza de los gestos, los silencios y las miradas. La cámara permanece cerca de Aurora sin invadirla, registrando tanto los momentos de introspección como aquellos en los que el diálogo con los demás modifica su manera de habitar el presente. Más que responder preguntas, la película crea un espacio para que esas incertidumbres respiren.
Cuando aparece el ballroom, el documental amplía su horizonte. Nacido en las comunidades afroamericanas y latinas LGBTIQ+ de Nueva York como respuesta a la discriminación que sufrían personas travestis, trans, gays y queer, este movimiento convirtió la danza, la performance y la moda en formas de resistencia y de construcción comunitaria. Mastrangelo no lo presenta como un dato histórico ni como un simple escenario. Lo integra al relato como un lenguaje capaz de expresar aquello que las palabras no siempre alcanzan. En la pista, el cuerpo deja de justificarse para afirmarse; la exhibición ya no responde a la mirada ajena, sino al reconocimiento de una comunidad que celebra la diferencia.
Los textos de Morena García y la presencia del colectivo Kiki Ballroom profundizan esa dimensión sin interrumpir el tono íntimo de la película. En lugar de subrayar un discurso político, el documental deja que esa perspectiva emerja de las imágenes y del encuentro entre distintas experiencias. La historia de Aurora encuentra entonces una resonancia colectiva sin perder nunca su singularidad.
Amor Travesti encuentra su mayor potencia cuando comprende que crecer también implica aprender a nombrarse y descubrir los espacios donde esa identidad puede desplegarse. Sin buscar respuestas definitivas, Mastrangelo construye un documental que observa ese proceso con una cercanía poco frecuente, dejando que sean los cuerpos, los vínculos y el tiempo compartido los que terminen revelando el sentido de cada imagen.