Apple TV+
Crítica de "Decisiones extremas": Medicina vs. Negocios
John Crowley (Brendan Fraser) es un padre de familia que tiene a dos de sus tres hijos afectados por la enfermedad de Pompe, un trastorno genético terminal. La desesperación lo lleva a buscar al Dr. Robert Stonehill (Harrison Ford), un científico excéntrico que cree haber encontrado una posible cura, pero que no puede desarrollar su investigación por falta de financiamiento. A partir de ese encuentro, Crowley comienza una intensa campaña para convencer a los grandes laboratorios de invertir en el desarrollo del medicamento.
Casi sin proponérselo, Decisiones extremas expone el funcionamiento del sistema de salud estadounidense y la lógica comercial que condiciona la investigación médica. Con una mezcla de naturalidad y resignación, el personaje de Brendan Fraser acepta vender, literalmente, los derechos comerciales de una eventual cura de la enfermedad de Pompe a las compañías farmacéuticas. Lo que está en juego no es salvar vidas, sino el potencial económico del tratamiento. Sin otra alternativa, Crowley intenta persuadir a empresarios e inversores de que el proyecto también puede convertirse en un negocio rentable.
Ese conflicto es el aspecto más consistente de una película que busca acercarse a Lorenzo's Oil (1992), aunque sin alcanzar la complejidad de aquella obra, y que también recurre al tono emocional de Erin Brockovich. Decisiones extremas no alcanza el nivel de ninguno de esos referentes; sin embargo, su mirada sobre la relación entre la medicina y los intereses económicos le aporta un eje de lectura que sostiene buena parte del relato.
Otro de sus aciertos reside en el duelo interpretativo entre Brendan Fraser y Harrison Ford. Sin apartarse de personajes reconocibles dentro de los códigos del cine de Hollywood, ambos construyen una dinámica basada en el contraste entre la obstinación del padre y el temperamento del científico. Esa diferencia de personalidades aporta tensión dramática y equilibra el desarrollo de la historia.
Basada en hechos reales, Decisiones extremas termina compartiendo el destino de los propios pacientes con Pompe que retrata: no alcanza la cura, pero encuentra la forma de justificar su existencia.