Película que protagoniza junto a Paul Rudd
Nick Jonas habla de "Letras robadas", la nueva película de John Carney
Nick Jonas conforma, junto a Paul Rudd, la dupla protagónica de Letras robadas (Power Ballad, 2026), película de John Carney, quien luego de Once, Being Street, Sing Street y Flora and Son, reconfirma su predilección por historias en donde la música es fundamental. Jonas mantuvo un diálogo con la prensa internacional, del que EscribiendoCine formó parte.
Las canciones son algo más que escuchamos con mayor o menor frecuencia; son parte de nuestra educación sentimental, son compañía y formas de darle significado al mundo (al exterior, pero al interior también). John Carney lo sabe y lo ratifica, ahora, en Letras robadas. La película nos presenta la historia de Rick, un cantante de bodas interpretado magistralmente por Paul Rudd, quien conoce a Danny (Nick Jonas), exestrella de una boy band, al que durante una improvisación nocturna le da a conocer una bella canción de su autoría. Seis meses más tarde, ese tema consolida globalmente a Danny como figura musical y Rick siente cómo su universo tambalea. Y, claro, resulta inevitable no ponerse de su lado y desear que se reponga tamaña injusticia.
Jonas, que es solista, pero sigue en actividad junto a Jonas Brother (la boy band que integra junto a sus dos hermanos) señaló al comienzo de la conferencia: “Creo que el guion era tan rico y tenía tanto corazón que fue bastante fácil sumergirme en él; descubrir a este tipo, en lugar de centrarme en lo que lo hace imperfecto. E hecho de que, en esencia, se apropie de esta canción o la tome sin dar crédito a nadie. Traté de enfocarme en la ansiedad creciente y en las capas subyacentes que causaban este estrés, además del deseo de encontrarse a sí mismo. He dicho varias veces que creo que Rick y Danny se parecen más de lo que podríamos pensar, en el sentido de que ambos, en cierto modo, se hacen la pregunta: ¿hasta dónde llegarías para conseguir todo lo que siempre has querido y a qué costo?”
EscribiendoCine le pidió ampliar la idea de cuán diferentes son más allá de lo superficial; su personaje es más joven y no tiene una familia a la que sostener; mientras que Rick sí. “Creo que se diferencian en algunos aspectos, en el sentido de que, ya sabes, Danny ya le ha dado un buen mordisco a la manzana a estas alturas, y está desesperado por darle otro. Mientras que Rick la probó hace muchos, muchos años, y probablemente había llegado a un punto en el que -dada su vida familiar y el momento en que lo encontramos en la historia- se siente satisfecho. Y no es hasta que se enfrenta a esta serie de acontecimientos que recuerda lo intenso que es ese fuego dentro de él y lo que puede llegar a ser una vez que, ya sabes, se reaviva. Y simplemente pensé que Paul hizo un trabajo excelente al darle vida a ese personaje y, específicamente, la forma en que interactúa con su familia en la película. Te da todo el contexto necesario para entender por qué llega tan lejos solo para que le digan que lo logró, y para que su familia se sienta orgullosa. Y lo que comienza como una simple victoria personal, se convierte en una prueba realmente importante de su fe en sí mismo y de la fe de su familia en él.”
Con relación al reto que le significó llevar adelante un personaje controvertido y tan definitorio para la trama, el joven artista señaló: “El mayor reto fue que gran parte de lo que ocurre en la trama de Danny se desarrolla en su cabeza, ¿sabés? Está lo que le dice a Mac, por ejemplo, su representante. Pero también lo que no le dice a Mac ni a su novia, y todas esas capas de creciente ansiedad y el estrés a los que está sometido.” Y agrega: “Al final, con Rick, está tan cerca de decir la verdad o de contar lo que pasó. De explicar cómo llegaron a esa situación. Y a mí me encantan los personajes así, en los que puedes interpretar lo que no se dice y tener eso a mano, como capas ocultas”.
El cantante, que ya tuvo posibilidad de dar a conocer sus dotes actorales, pensó en los desafíos que le deparó la actuación por fuera de Letras robadas: “En cuanto a los retos de otros proyectos, bueno, cada uno presenta su propio conjunto de retos. Antes de empezar la gira de prensa para esta película, estaba rodando una película en Vancouver que llevaba tiempo desarrollando, una especie de película de terror y suspenso navideña. Lo cual me puso a prueba de muchas maneras diferentes. Ir a esos lugares oscuros y, en cierto modo, vivir en ese mundo. Y antes de eso fue Jumanji, que supone un conjunto de retos completamente diferente porque es una gran película de estudio y ya es nuestra tercera entrega. Abordás cada proyecto tal y como es. Y me encanta colaborar con los cineastas y con mis compañeros de reparto, y encontrar formas de superar esos momentos difíciles y obtener el mejor resultado.”
Casi inevitablemente, una pregunta lo llevó a pensar cuánto hay de actuación en su trabajo como cantante y qué hay de específico en el set: “Actuar en el escenario siempre va a ser una experiencia emocionante. Ya lo he descrito antes como estar parado detrás de un motor a reacción. Es tanta energía y fuerza que te llega de frente... Es una sensación realmente increíble. Y, por otro lado, te aleja de casa durante meses. Y hay muchos otros aspectos que lo complican. Además, la estructura es un poco flexible a veces, ¿no? La vida de una estrella de rock es un poco loca. Pero luego está esa estructura increíble que viene de estar en un set de filmación, donde tenés que cumplir con tus días, hacer el trabajo que has programado en el calendario y, en cierto modo, llevarlo a cabo como si fuera una estructura propiamente dicha. Y luego también están esas experiencias que tenés con tus colaboradores en ese entorno, que son tan únicas, tan diferentes de la composición de canciones. Pero ambas son muy gratificantes. Pero, cuantos más proyectos de actuación hago o desarrollo, más ganas tengo de volver a un set con gente y probar cosas nuevas, lanzar pintura a la pared y ver qué se pega, de la misma manera que he tenido ese entusiasmo y aprecio por los momentos en que puedo entrar al estudio y colaborar allí, y lo que eso ha hecho por mi espíritu y mi vida creativa. Y me alegro de no tener que elegir entre las dos cosas. Hay tiempo suficiente en la agenda para que pueda equilibrar ambas.”