Teatro Metropolitan
Crítica de "Cuestión de género": Moria Casán y Jorge Marrale en una comedia sobre secretos y vínculos
Cuestión de género parte de una situación que desacomoda una estructura construida durante tres décadas. Jade (Moria Casán), una diseñadora de trayectoria consolidada, recibe un diagnóstico médico que altera por completo el mapa familiar: tiene cáncer de próstata. La noticia no sólo obliga a enfrentar un problema de salud, sino también a revelar un secreto oculto desde el inicio de su matrimonio con Francisco (Jorge Marrale), un dirigente político en plena campaña electoral cuya identidad pública se sostiene sobre discursos vinculados a la inclusión, los derechos y las minorías. Sin embargo, aquello que Francisco acompaña desde la política encuentra límites cuando esas mismas discusiones irrumpen dentro de su propia casa. Mientras intenta administrar el posible costo político de la situación y evitar que Sofía (Paula Kohan), la hija adoptiva de ambos, conozca la verdad, un anuncio personal de ella y la aparición de su pareja (Ariel Pérez De María) terminan de alterar un equilibrio que ya venía resquebrajándose.
La dirección de Nelson Valente encuentra en la comedia una herramienta para abordar discusiones que atraviesan el presente político y social. La obra no trabaja la cuestión de género desde una lógica pedagógica ni desde la corrección discursiva; por el contrario, expone contradicciones, zonas incómodas y tensiones entre lo que se proclama en el espacio público y aquello que efectivamente se sostiene en el ámbito privado. Allí aparece uno de sus núcleos más potentes: la distancia entre la construcción política de determinadas posiciones y la dificultad para asumir esas transformaciones cuando interpelan vínculos cercanos, mandatos familiares o estructuras afectivas.
Moria Casán construye una Jade que combina ironía, exposición y confrontación. El personaje encuentra en su presencia escénica un territorio natural desde donde tensionar cada situación. Frente a ella, Jorge Marrale trabaja sobre un registro contenido que funciona como contrapunto y potencia las discusiones que atraviesan la obra. Paula Kohan y Ariel Pérez De María amplían esa dinámica incorporando una mirada generacional que introduce nuevas capas sobre identidad, representación y formas contemporáneas de construir vínculos.
Entre revelaciones, silencios, discusiones familiares y choques ideológicos, Cuestión de género convierte una historia íntima en una lectura sobre un presente atravesado por debates alrededor de género, representación política y aceptación. Nelson Valente organiza esos elementos desde una estructura donde el humor no funciona como alivio sino como mecanismo de exposición. La obra instala una pregunta incómoda que atraviesa tanto a sus personajes como al contexto actual: cuánto de aquello que defendemos públicamente estamos realmente dispuestos a sostener cuando deja de ser consigna y se transforma en experiencia propia.