2026-05-22

MUBI

Crítica de "Selma: El poder de un sueño": la marcha que cambió la historia de Estados Unidos

Ya se sabe: a los miembros de la Academia les suelen atraer las películas sobre personas que enfrentan enfermedades y logran alcanzar objetivos difíciles, relatos atravesados por guerras —mejor aún si tienen protagonismo estadounidense— y figuras que dejan una marca en la historia. A este último grupo pertenece Selma: El poder de un sueño, una película histórica con ecos que dialogan con el presente. Porque aunque Estados Unidos haya tenido un presidente negro, los conflictos raciales y las estructuras ligadas a la supremacía blanca siguen formando parte de la discusión social contemporánea.

La película de Ava DuVernay se concentra en un conjunto de acontecimientos que cobraron relevancia a partir de las marchas impulsadas por el movimiento por los derechos civiles en la ciudad de Selma, Alabama, hacia 1965. Si bien uno de los objetivos centrales era garantizar el pleno ejercicio del derecho al voto para la comunidad afroamericana, el reclamo excedía ampliamente ese punto. A medida que las movilizaciones crecían, también aumentaban la violencia y la represión ejercidas tanto por civiles como por representantes estatales. DuVernay reconstruye esos episodios con un equilibrio entre la recreación dramática y una puesta cercana al registro histórico.

Por fuera de las escenas de mayor impacto, Selma: El poder de un sueño también construye un retrato de las tensiones políticas alrededor del presidente Lyndon B. Johnson (Tom Wilkinson), presionado entre sectores conservadores —incluyendo al director del FBI, J. Edgar Hoover— y el creciente peso político del movimiento encabezado por Martin Luther King Jr., interpretado por David Oyelowo. Allí aparece uno de los aspectos más interesantes de la película: la disputa de poder detrás de los discursos públicos y las negociaciones políticas.

Otro acierto está en la incorporación de imágenes de archivo, integradas con fluidez al material ficcional. Si bien DuVernay no logra desprenderse por completo de ciertas convenciones de la biopic histórica y la banda sonora subraya algunos momentos con más énfasis del necesario, la película encuentra matices al abordar la vida privada de King y las tensiones internas dentro del propio movimiento afroamericano.

Sin modificar las estructuras tradicionales del cine biográfico, Selma: El poder de un sueño construye una aproximación sólida a un proceso histórico central para la historia de Estados Unidos y deja en evidencia cómo ciertos conflictos del pasado continúan proyectándose sobre el presente.

Te puede interesar