2026-05-21

Netflix

Crítica de "Carísima": la serie argentina que lleva el universo influencer al límite

Carísima (2026), la nueva producción argentina protagonizada por Caro Pardíaco —el personaje creado e interpretado por Julián Kartun— toma una criatura nacida entre redes sociales, videos virales y humor de observación para convertirla en el centro de una ficción que habla de algo mucho más amplio: la ansiedad por sostener una imagen, el desgaste de vivir expuesto y la necesidad de transformar cada instante en contenido. A lo largo de diez episodios breves, la serie sigue a una influencer porteña de clase alta que, a días de cumplir 30 años, intenta mantener en equilibrio una vida sostenida por el lujo, la mirada ajena y una idea de control que empieza a resquebrajarse. En medio de esa crisis aparece Leo, un hombre cuya presencia altera la superficie brillante que Caro construyó alrededor suyo y desplaza el relato hacia un terreno donde el absurdo convive con algo más incómodo: la percepción de que detrás del espectáculo hay una amenaza.

Esa sensación también atraviesa la puesta en escena. Nano Garay Santaló y Federico Suárez construyen una narrativa que no sólo habla del ecosistema digital: respira con su mismo ritmo. Los capítulos duran menos de diez minutos y avanzan con la velocidad con la que hoy se consumen historias, imágenes y vínculos. Hay diálogos llevados al límite, cierres pensados como pequeños anzuelos y un montaje que no da tiempo a quedarse quieto. Todo parece diseñado para funcionar bajo la lógica del scroll infinito. A la vez, la cámara acompaña esa dinámica con una construcción visual que transforma la vida de Caro en un espectáculo permanente, donde incluso los momentos de crisis aparecen atravesados por la necesidad de ser vistos. Carísima deja entonces una idea flotando: internet ya no es solamente un escenario donde ocurren cosas; empieza a ser una forma de percibir la realidad.

Sin embargo, donde la serie encuentra una identidad propia es en el choque entre registros. Porque mientras una parte del relato avanza desde el disparate, los excesos y la incomodidad que genera el humor llevado al extremo, otra empieza a construir una tensión vinculada con la manipulación emocional, la pérdida de control y ciertos mecanismos tóxicos que aparecen detrás de los vínculos. Ese movimiento modifica el tono episodio tras episodio. Lo que parecía una sátira sobre influencers muta hacia algo más oscuro. Y ahí Caro Pardíaco encuentra una dimensión distinta. Empresaria nocturna, figura del streaming, personaje construido desde el artificio y la exposición permanente, empieza a enfrentarse con una pregunta menos superficial de lo que parece: qué queda cuando la identidad deja de ser una construcción propia y pasa a depender de la mirada de los demás.

Con guion de Julián Lucero, Julián Kartun, Mariano Rosales y Nano Garay, y un elenco que suma a Alex Pelao, Iara Portillo, Julián Doregger, Anita B Queen, Evitta Luna, Darío Sztajnszrajber, Gastón Pauls, Malena Pichot, además de participaciones de Migue Granados, Leo García y Jimena Accardi, entre otros, Carísima encuentra además un formato que parece diseñado para su ADN. Primer experimento de serie corta horizontal de Netflix Argentina, entiende que los hábitos de consumo cambiaron y decide convertir esa transformación en lenguaje narrativo. Lo que antes podía leerse como caricatura hoy aparece integrado al paisaje cotidiano: la necesidad de validación constante, la ansiedad por sostener una identidad digital y la obligación de convertir la experiencia propia en una escena pública. En ese territorio, entre la parodia, el caos y el thriller, Carísima encuentra su lugar. No busca escapar del ruido contemporáneo. Decide habitarlo.

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