2026-04-10

AppleTV+

Crítica de “Amigos y vecinos - Temporada 2”: Hermosos y Malditos

La segunda temporada de Amigos y vecinos arranca reafirmando su identidad: un thriller elegante con alma de sátira social. Desde el primer episodio, la serie deja claro que no se trata solo de intriga o delito, sino de una mirada incómoda sobre el privilegio, la moral flexible y el vacío detrás del lujo.

“Es como vivir en una pesadilla de F. Scott Fitzgerald”, dice Andrew Cooper, interpretado por Jon Hamm, en una frase que funciona casi como declaración de principios. Su personaje —un exmillonario devenido ladrón de sus propios vecinos— ya no está en modo supervivencia como en la primera temporada. Superado el escándalo que lo vinculaba con un asesinato, ahora parece haber encontrado una inquietante estabilidad: familiar, económica… y criminal.

Cooper sigue robando, pero lo hace con más oficio, más cálculo y una justificación interna cada vez más sofisticada. Su lógica es perturbadora: no roba, “recupera” objetos que sus dueños podrían haber perdido. Ese autoengaño es uno de los motores más interesantes de la serie, que construye tensión no solo desde la acción, sino desde la psicología del protagonista.

Westmont Village continúa siendo ese microcosmos perfecto donde todo brilla en la superficie mientras se pudre por dentro. La serie insiste —y acierta— en su crítica a una élite que vive encapsulada, incapaz (o desinteresada) de cuestionar su propio sistema. Cooper no quiere salir de ese mundo; al contrario, lo analiza, lo entiende y lo explota.

En esta segunda temporada, los personajes secundarios se ven aún más atrapados en la red de Cooper: su abogado, la mucama cómplice, y otros vínculos que oscilan entre la lealtad, la conveniencia y el peligro. Pero la gran novedad es la incorporación de James Marsden, quien aporta una energía distinta y magnética.

Marsden interpreta a una figura que recuerda deliberadamente a un Gatsby moderno: carismático, opulento, anfitrión perfecto… y claramente lleno de secretos. Su llegada a Westmont introduce una dinámica de espejo con Cooper, insinuando desde el primer capítulo que podría convertirse en su contraparte o incluso en su mayor amenaza.

En términos de tono, la serie mantiene ese equilibrio entre ironía, tensión y comentario social. No busca sorprender con giros constantes, sino con la acumulación de decisiones moralmente ambiguas. Esa coherencia narrativa es uno de sus mayores aciertos.

La segunda temporada de Amigos y vecinos se emite por Apple TV+, con estrenos semanales los viernes.

Te puede interesar