2026-02-26

Salas

Crítica de "Amélie y los secretos de la lluvia": La animación nominada al Oscar que recupera la relación entre sentidos, experiencia y emoción

¿Cuál es nuestro primer recuerdo? ¿Quiénes respondieron a nuestras primeras preguntas? ¿Lo hicieron con amor? ¿Cuándo empezamos a percibir nuestra corporalidad? ¿Cuáles fueron nuestras primeras impresiones de nuestro entorno? ¿Habrán marcado para siempre la manera en la que entendemos lo que nos rodea?

Amélie y los secretos de la lluvia (Amélie et la métaphysique des tubes, 2025) presenta a la protagonista como un “tubo”, un envase en el que habita Dios, que recién en su segundo cumpleaños comienza a interactuar sensorialmente con su entorno. Las primeras sensaciones son de malestar y confusión. Pero el despertar de la verdadera experiencia vital es, para la niña, el placer que siente tras probar un trozo de chocolate blanco belga ofrecido por su abuela. A partir de ese evento Amélie se dedicará a buscar activamente el goce en aquello que la rodea. Su cercana relación con Nishio-san, su cuidadora, irá habilitando sus próximas lecturas del mundo.

La historia está basada en la novela corta de carácter autobiográfico Metafísica de los tubos de la escritora belga Amélie Nothomb, publicada en el año 2000. Se sitúa a fines de los años 60 en Japón, y está narrada a través de una voz over por la niña protagonista. El film, dirigido por Maïlys Vallade y Liane-Cho Han y escrito por los directores junto a Aude Py y Eddine Noël, fue nominado a los BAFTA, a los Golden Globes y a los Premios Oscar en la categoría Mejor Película de Animación, y recibió el Premio del Público en en Festival de Annecy de 2025.

La película explora temas trascendentes como el desarraigo, el primer contacto con la muerte, la relación que establecemos con lo desconocido y la forma en la cual recordamos aquello que nos marcó para siempre. También aborda la indeleble marca que la Segunda Guerra dejó en los japoneses -un tópico importante en las películas del influyente animador Hayao Miyazaki-. La aproximación a estos temas tiene un componente metafísico relacionado a una levemente humorística lectura adulta que ahonda en la naturaleza del punto de vista desde el cual la película está narrada.

Amélie y los secretos de la lluvia es una obra muy sugestiva que establece un paralelismo audiovisual entre una perspectiva fresca y colorida del mundo y la vivacidad y la ternura de aquello que relata. Nos invita a adentrarnos en una experiencia sensorial, habilitando preguntas acerca de la génesis de nuestra propia manera de percibir el mundo.

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