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Crítica de “Nada es lo que parece 3”: El viejo truco del regreso triunfal
Los Cuatro Jinetes originales (Jesse Eisenberg, Isla Fisher, Woody Harrelson y Dave Franco) regresan en Nada es lo que parece 3 (Now You See Me: Now You Don't, 2025). Pero también, el equipo se expande con una nueva generación de ilusionistas (Ariana Greenblatt, Justice Smith y Dominic Sessa) para enfrentar a una empresaria de diamantes Veronika Vanderberg (Rosamund Pike), cuya fortuna se basa en el blanqueo de dinero. La misión es clara: llevar la magia a un nuevo nivel y exponer su corrupción.
La franquicia siempre ha destacado por fusionar el género de atracos con el ilusionismo. Mientras que Nada es lo que parece (Now You See Me, 2013) se centró en desenmascarar estafadores con ingenio, Nada es lo que parece 2 (Now You See Me 2, 2016) viró hacia un thriller de espionaje con una fórmula excesivamente replicada. Tras casi una década, este nuevo capítulo busca recuperar la esencia innovadora del film original, dejando de lado el tono de acción desmedida para centrarse en un ambicioso homenaje al legado de Los Cuatro Jinetes y, a su vez, promover la unión intergeneracional en el arte de la magia.
La trama adopta una estructura clásica de película de atracos de alto octanaje, con misiones frenéticas que llevan al equipo a recorrer Europa y Dubái. El ritmo es frenético y mantiene la tensión a lo largo de todo el metraje. Los trucos de magia, eje central de la acción, están llevados a cotas inimaginables, creando un espectáculo visual deslumbrante y coreografías ingeniosas.
La película bajo la dirección de Ruben Fleischer integra hábilmente referencias y apariciones sorpresa que funcionan como un guiño a los momentos más icónicos de la primera entrega. Visualmente, la dirección utiliza juegos de cámara que recuerdan a El Origen (Inception, 2010), especialmente en secuencias donde la gravedad se invierte, generando efectos impactantes y muy divertidos de ver.
Nada es lo que parece 3 demuestra que una franquicia puede revitalizarse al recuperar el espíritu de su origen y, aunque los viejos protagonistas se conviertan en sólo un apoyo moral para la nueva generación, y se luzcan menos, su legado mantiene intacta la identidad de la saga con espectacularidad, ingenio y diversión.