Del 4 al 6 de diciembre en la Sala Lugones
Toda la programación de la 9ª Semana de Sitges en Buenos Aires 2025
La llegada de Sitges a Buenos Aires funciona como un mapa anticipado de lo que circula en el terreno del cine fantástico. Cada diciembre, la Sala Leopoldo Lugones abre su pantalla para condensar un año de búsquedas estéticas, nuevas autorías y preguntas que atraviesan al género. Esta novena edición —organizada por el Ministerio de Cultura porteño junto con el festival catalán y la Academia de Cine Argentina— sostiene esa lógica: tres largometrajes que pasaron por la reciente 58ª edición del Festival de Sitges y una conversación abierta sobre el presente del cine de género local.
El ciclo, de entrada gratuita, se desarrollará entre el jueves 4 y el sábado 6 de diciembre en el Teatro San Martín. La mecánica es conocida: las localidades se retiran desde dos horas antes de cada función, un rito que en la Lugones suele formar pequeñas filas donde conviven estudiantes de cine, espectadores curiosos y habitués del género.
La programación abre el jueves 4 a las 21 h con El susurro, producción argentino-uruguaya dirigida por Gustavo Hernández Ibáñez. La película sigue a Lucía y Adrián en su huida de un hogar marcado por la violencia. La mansión donde buscan protección se transforma en un territorio inquietante cuando una microcámara escondida en un gato expone la actividad clandestina de sus vecinos: una red dedicada al secuestro de adolescentes para filmar material snuff.
El relato articula tensiones familiares, rituales heredados y un paisaje rural que se integra al desarrollo. La función contará con la presencia del director y de los productores Roxana Ramos, Fernando Díaz e Ignacio G. Cucucovich, lo que permitirá un acercamiento directo al proceso creativo.
La segunda jornada introduce un desplazamiento hacia la ciencia ficción intimista con Singular, coproducción española-finlandesa dirigida por Alberto Gastesi. La historia se concentra en Diana y Martín, una pareja atravesada por la muerte de su hijo. Doce años después del duelo, un reencuentro en su antigua casa del lago se ve alterado por la aparición de un joven cuyo parecido con el hijo perdido desestabiliza cualquier intento de recomposición.
La película no se apoya en la espectacularidad tecnológica; su interrogante se orienta al lugar que ocupa la inteligencia artificial en la definición de identidad y vínculo. Gastesi plantea que la pregunta que impulsa el film —“¿somos sustituibles?”— excede la ciencia ficción y se inscribe en una dimensión afectiva donde memoria, proyección y simulación se entrelazan.
Antes del cierre cinematográfico, el sábado 6 a las 18 h la Lugones será sede de una charla dedicada a situar el cine de género argentino en su contexto actual. Participarán Mónica García Massagué, Gabriel Schipani y referentes de la industria, con la moderación de Hernán Findling. Será un espacio para trazar diagnósticos, revisar políticas de producción y discutir la proyección del género en un escenario de cambios tecnológicos, económicos y de circulación.
El ciclo concluye con la proyección del último film del director mexicano Emilio Portes, que después de Belzebuth regresa al territorio del terror con No dejes a los niños solos. La película transcurre dentro de una casa donde Catalina Camacho, madre de dos chicos, debe ausentarse durante unas horas por motivos laborales. Lo que sigue es un entramado de percepciones cruzadas, temores y una lógica interna que enfrenta a los hermanos entre sí, como si cada uno interpretara al otro como una posible amenaza.
Portes trabaja la tensión desde la mirada infantil y el modo en que la imaginación, el encierro y los silencios del hogar se convierten en disparadores de una percepción alterada. La crítica Cristina Álvarez López destaca cómo el film enlaza el terror psicológico con el peso de un trauma no resuelto y con referencias al imaginario de casas intervenidas.