2025-10-15

Salas

Crítica de “El retorno”: Un drama religioso que dirime el mito cristiano entre la fe y la locura

El retorno (2025) se adentra en un fascinante laberinto de fe y escepticismo institucional, pero, a pesar de su ambición y producción, naufraga en un metraje excesivo y decisiones estéticas que debilitan su poderosa tesis.

Un sacerdote del Vaticano recibe la delicada misión de investigar a su propio hermano, quien, tras despertar de un coma supuestamente irreversible, asegura ser Jesucristo reencarnado en la época actual, un tiempo saturado de incertidumbres.

Ante una institución eclesiástica que se percibe desgastada, cualquier novedad representa un peligro. Un suceso sobrenatural de la magnitud del retorno del mismísimo Jesucristo confronta a la Iglesia con dos caminos irreconciliables: la adhesión a la fe ciega ante lo que parece un milagro, o la negación sistemática que pone en jaque el status quo. Esta negación, de confirmarse, podría derrumbar dos mil años de historia eclesiástica como un castillo de naipes. Este es el potente eje temático de El retorno, una película de ambición notable y temática inusual. Sin embargo, no siempre consigue plasmar con éxito el objetivo que persigue, especialmente en lo narrativo. La trama se resiente notoriamente a lo largo de sus 135 minutos de metraje, una extensión injustificada que provoca la sensación de un constante e innecesario rodar sobre lo mismo.

Filmada parcialmente en Roma y contando con actores de renombre como Franco Masini (El clan, 2015; Inseparables, 2016) y Gabriel Gallicchio (Francisco: el padre Jorge, 2015; Pájaros rojos, 2019), la producción evidencia un gran despliegue. Los interiores gozan de una gran estética y simbología. No obstante, la propuesta visual peca de excesivo retoque: la imagen nunca se siente del todo real.

Del mismo modo, los efectos especiales persiguen más resultados de los que logran: escenarios excesivamente retocados con CGI y un filtro constante de tono amarillento merman la verosimilitud dentro del propio relato. Afortunadamente, el filme encuentra un sólido soporte en las buenas actuaciones y en diálogos que, en ciertos momentos, consiguen generar debates interesantes.

La subtrama familiar que involucra a los hermanos, así como las inquietudes planteadas sobre las diversas formas del poder, son representadas con cierta banalidad. Pese a esto, la fuerza de su planteamiento inicial y una potente banda sonora mantienen al espectador en vilo.

Si bien presenta deficiencias, el espíritu de la película, que busca proponer algo diferente, siempre hace que valga la pena prestar atención a lo que el cine argentino puede ofrecer desde sus distintas ópticas.

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