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¿Qué pasó ayer? Parte III: cuando la fórmula de la resaca se agota
La premisa es sencilla: Chow, personaje recurrente de la saga, está siendo perseguido por el criminal Marshall, quien recluta al trío conformado por Bradley Cooper, Ed Helms y Zach Galifianakis para encontrarlo. El incentivo es claro: si no cumplen, Doug (Justin Bartha) pagará con su vida. La búsqueda lleva a “la manada” primero a Tijuana y finalmente a Las Vegas, aunque la ciudad ya no conserva la fuerza cómica que tuvo en la primera entrega de ¿Qué pasó ayer? (The Hangover, 2009).
La película original, dirigida por Todd Phillips, funcionaba sobre un mecanismo narrativo preciso: el espectador siempre sabía algo que los protagonistas ignoraban. Esa desincronización con la realidad los condenaba a la humillación y el fracaso, generando una comedia de enredos sostenida en la sorpresa y el absurdo. Sin embargo, en esta tercera parte el humor deja de surgir de las situaciones para recaer casi exclusivamente en dos figuras: Alan y Chow.
Phil y Stu, interpretados por Cooper y Helms, resultan intercambiables, sin rasgos diferenciadores. En cambio, la dupla de Alan y Chow concentra el supuesto atractivo cómico: un infantil pasivo por un lado y un agresivo sádico por el otro. El resultado es un humor repetitivo que se alterna entre escenas pueriles y estallidos de violencia, en una lógica cercana a las primeras películas de Adam Sandler, pero escindida en dos personajes.
Con el paso de los minutos, la expectativa de otra resaca descontrolada desaparece y queda una sucesión de persecuciones e infiltraciones predecibles. La tensión cómica se diluye porque el público siempre sabe hacia dónde se dirige la acción. Ni siquiera la presencia de John Goodman logra aportar aire fresco, desperdiciada en un rol sin líneas memorables.
El tercer acto busca un cierre emotivo al centrar el relato en la supuesta maduración de Alan. La trilogía se reinterpreta entonces como un recorrido de aprendizaje personal que nunca estuvo planteado desde el inicio. El desenlace se inclina hacia un sentimentalismo de último minuto que intenta otorgar sentido a lo que, en verdad, fueron solo episodios inconexos.
La secuencia final durante los créditos confirma esta idea: más que una construcción épica en tres entregas, ¿Qué pasó ayer? Parte III (The Hangover Part III, 2013) es una acumulación de situaciones que repiten fórmulas sin el ingenio de la primera película.