Salas
Crítica de “Diamanti”: Las mujeres entre costuras
Diamanti (2024) es una atrapante comedia dramática dirigida por Ferzan Özpetek, quien escribió el guión junto a Elisa Casseri y Carlotta Corradi, inspirado en sus primeros días como asistente de dirección cuando visitaba la “Sartoria Tirelli” dirigida por el célebre diseñador de vestuario Piero Tosi, nominado cinco veces a los premios de la Academia y ganador del Oscar honorífico en 2014. La película posee estructuralmente dos planos narrativos, por un lado, la reunión de un director con sus actrices favoritas a quienes les cuenta del proyecto y leen el guión; y por otro lado, el relato principal ambientado en los años ´70 en una prestigiosa casa de alta costura dirigida por dos hermanas y la historia personal de cada una de las diversas mujeres que allí trabajan. En palabras del director: “Me gustó la idea de situar a las mismas actrices en dos épocas diferentes, para mostrar cómo pueden transformar tanto su apariencia física como su comportamiento.”
Özpetek presenta entonces una ficción inspirada en sus vivencias personales y como en otros de sus largometrajes u obras teatrales, Diamanti (diamantes) posee un matiz autobiográfico de cuando el realizador frecuentaba “los talleres de sastrería cinematográfica y teatral (…) esos lugares me fascinaban; sentía el encanto de esos santuarios seculares de la belleza, donde la creatividad florecía con ingenio, dedicación y una intensa diligencia”. En cierto modo, la película es un hermoso homenaje no sólo a aquellos que realizan arte detrás de cámara y que en ocasiones carecen del reconocimiento que merecen, sino también una distinción y valoración al enorme trabajo artesanal que lleva cada pieza de vestuario, un bello oficio que quizás esté desapareciendo. El filme tiene el lujo de mostrar, por ejemplo, los trajes originales de películas de Luchino Visconti que vistieron Claudia Cardinale en El Gatopardo (Il gatopardo, 1963) y Romy Schneider en La pasión de un rey (Ludwig, 1973).
El taller de costura llamado “Canova”, nombre que proviene del apellido de las dos hermanas que lo lideran. Una de ellas, la temperamental Alberta (Luisa Ranieri), la fundadora del mismo puesto que ha estudiado diseño de modas en París y ha trabajado con Balenciaga. Quien hace años ha incorporado “como su mano derecha” a su hermana menor Gabriella (Jasmine Trinca), una madre que no logra recuperarse de la prematura muerte de su hijita y por ende comienza a recurrir cada vez más al alcohol.
En dicha sastrería trabajan muchas mujeres, y el filme se ocupa de darle visibilidad y protagonismo a cada una de ellas y sus interesantes historias de vida. A través de cada uno de los personajes, el relato reflexiona sobre temas como el duelo, el machismo, la violencia de género, la vocación, la creación artística, los amores imposibles, las madres solteras que deben ser el único sustento de su hogar, la sonoridad mujeril, el trabajo en equipo, la hermandad y por sobre todo la amistad. En consecuencia, debido a las temáticas y la forma en que está narrada la historia, puede pensarse que la película es en cierto modo una reescritura del melodrama tradicional.
Entre medio de esas labores de la aguja, en el taller se desprenden toda clase de vicisitudes, el dolor (a veces invisible), pero también la alegría que cada una de estas mujeres posee. A pesar de los problemas que atraviesan a cada una de ellas y al taller en términos generales, este grupo de mujeres singulares logra demostrar un profundo afecto, compañerismo y solidaridad mutua, tal como expresa uno de los personajes: “no somos nada, pero lo somos todo”. El título del filme “diamantes” funciona como una metáfora de cómo cada una de las integrantes del relato es valiosa como un diamante, cada una de ellas posee la fuerza y potencia de “un diamante en bruto”. Por el mismo motivo, Ferzan Özpetek convocó a muchas actrices con quienes trabajó a lo largo de su carrera, a quienes aprecia y admira profesionalmente, para esta obra que es además de un homenaje al diseño de vestuario, una carta de amor hacia las mujeres artistas y hacia el cine en su carácter eterno. Por último, la película está dedicada a Mariangela Melato, Virna Lisi y Monica Vitti, tres actrices con quienes al director le hubiera gustado trabajar.