75 Berlinale - Berlinale Special
Crítica de "A Melhor Mãe do Mundo": Anna Muylaert y la maternidad como acto de resistencia
En las calles de Sao Paulo, entre el tráfico y el ruido de la ciudad, Gal (Shirley Cruz), avanza con su carrito de cartonera. Sus hijos, Rihanna y Benin (Rihanna Barbosa y Benin Ayo), la acompañan en un viaje que no es voluntario, sino una necesidad: huir de la violencia. A Melhor Mãe do Mundo (2025), dirigida por Anna Muylaert, no solo cuenta la historia de una madre en busca de seguridad, sino que expone una problemática social que afecta a miles de mujeres en todo el mundo.
La directora vuelve a explorar la maternidad y las relaciones de poder dentro de la familia, un tema central en su filmografía. En Que Horas Ela Volta? (2015) abordó las tensiones de clase a través de una empleada doméstica y su hija, mientras que en Mãe Só Há Uma (2016) exploró la identidad y los lazos familiares en situaciones de extrema vulnerabilidad. En esta nueva película, que tuvo su estreno mundial en la 75 Berlinale, Muylaert lleva su mirada aún más lejos, mostrando la maternidad como un acto de resistencia en un contexto de violencia y desigualdad.
Gal enfrenta el dilema de muchas mujeres en situaciones de violencia doméstica. Las cifras lo confirman: una de cada tres mujeres en Brasil ha experimentado algún tipo de violencia de género. Sin recursos, sin un destino claro, su única certeza es la necesidad de alejar a sus hijos de un entorno que amenaza su bienestar. La falta de acceso a empleos formales y la precariedad económica profundizan aún más la vulnerabilidad.
La película no romantiza la maternidad ni la convierte en un acto heroico, sino que la muestra como lo que es en estos contextos: una carga desigual en la que la supervivencia depende de la resistencia y la creatividad. Gal convierte las calles en un refugio temporal, inventa historias para que sus hijos sientan que están en una aventura y sigue adelante pese a la incertidumbre.
Cuando Gal cree haber encontrado un lugar seguro en casa de su prima, la historia se repite. La traición de su entorno, el regreso del agresor y la manipulación emocional revelan uno de los mayores obstáculos para quienes intentan salir de relaciones violentas: la falta de apoyo real.
Muylaert construye un relato donde la realidad basta para revelar la desigualdad y la violencia de género en Brasil. A Melhor Mãe do Mundo muestra la maternidad como un acto de resistencia frente a un sistema que condena a miles de mujeres a la precariedad. Sin concesiones melodramáticas ni giros forzados, la película expone el ciclo de violencia y la falta de apoyo institucional, confrontando a la sociedad con una realidad que prefiere ignorar.
La pregunta que deja la película es inevitable: ¿qué tipo de futuro se está construyendo para mujeres como Gal? La historia no ofrece respuestas fáciles, pero sí evidencia la urgencia de generar cambios estructurales que permitan a miles de mujeres escapar de la violencia sin quedar atrapadas en un sistema que les da la espalda.