2024-11-29

Un festival alternativo en Mar del Plata

Festivales: “Contracampo”, celebración y resistencia en 16 milímetros

Con momentos memorables como la proyección en 16 milímetros de Valentina (1950), presentada por Fernando Martín Peña a sala llena, este encuentro reafirmó el valor del cine argentino como patrimonio cultural y acto de resistencia frente a tiempos difíciles.

En el marco del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, el espíritu cinéfilo se desbordó más allá de la programación oficial con la realización de Contracampo, un festival alternativo nacido del rechazo a las políticas actuales del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). Este evento, organizado por un grupo diverso de cineastas, productores, críticos y otros actores del ámbito audiovisual, expresó su desacuerdo con la gestión encabezada por Carlos Pirovano, representante del gobierno de Javier Milei. Desde hace un año, esta administración ha sido acusada de vaciar el organismo y paralizar la producción cinematográfica nacional, además de despreciar públicamente al cine argentino.

En este contexto, Contracampo no solo fue un espacio de resistencia, sino también de celebración del cine como herramienta de identidad y comunidad. Uno de los momentos más recordados fue la proyección en 16 milímetros de Valentina, la película argentina dirigida por Manuel Romero, estrenada en 1950. La presentación estuvo a cargo de Fernando Martín Peña, reconocido historiador, coleccionista y conductor de Filmoteca, quien introdujo la obra frente a una sala llena de espectadores ávidos por redescubrir este clásico.

Valentina, protagonizada por Olga Zubarry, Juan José Míguez, Elena Lucena y Severo Fernández, narra la historia de una joven millonaria que, tras un desperfecto en su auto, conoce a un mecánico que inventa un revolucionario carburador. Más allá de su argumento, la película simboliza una época dorada del cine argentino, explorando desde la comedia popular temas como el voto femenino o la fuerza de la clase trabajadora. Su proyección en fílmico reafirmó el valor del patrimonio cultural y la necesidad de preservarlo en tiempos de incertidumbre.

Según expresaron sus organizadores, Contracampo no aspira a perdurar en el tiempo, sino a ser una acción puntual. Su objetivo es visibilizar la disconformidad de la comunidad audiovisual con las actuales políticas del INCAA, reivindicando al cine como un acto político y cultural indispensable.

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